Diez minutos para bajar diez cambios. - 2014 12 21



El ritmo es algo que puede estar completamente por fuera de la idea de música.
Ritmo es caminar con gracia, hacer que los objetos circundantes de la vida floten con un brillo particular.

Hoy le escribo a los brillos que resplandecen tenues, a los brillos suaves y melómanos. Hoy le escribo a las corrientes de Viento que se encuentran en los aires y se saludan, apasionadas, con mil abrazos.
Los cambios de un auto te sirven para morder el asfalto o adoquín con intensidades y fuerzas deseadas.
Los cambios de la vida te sirven para ser bajados o subidos. Y a mí nunca me viene mal bajar porque -dejando la humildad de lado- siempre estoy arriba.
Siempre estoy arriba porque me encantan las alturas. Me encantan las alturas porque conozco la sensación de vértigo. Conozco la sensación de vértigo porque alguna vez habré estado a servicio y disposición de la Muerte. Conozco a la Muerte porque tomo mate con ella cada vez que cruzo de vereda.

Bajar es sinónimo de tomarse el Mundo con soda. Y a mí me gusta el mate y también la soda. Si revolvés la soda con una cucharita le menguás la cantidad de burbujas y la hacés más ligera. Eso tarda tiempo. Tomarse las cosas con una soda revuelta con una cucharita hace que todo sea tomable con mucha más soda. Tomarte las cosas con soda con una cucharita es tomarte las cosas con soda para toda la vida. Y bajás. Bajás todos los cambios necesarios. 

¡A bajar se ha dicho, señores y señoras!