Cuatro "la" y dos "el". - 2014 12 6



En esta realidad bifurcada por el machismo berreta homosexualoide hay que equilibrar los tantos. Contar los porotitos. Los garbanzos. Agarrar la pizarra y trazar una línea mágica. Con muchos colores. Con todos los colores. Con el rojo, con el azul, con el rosa, con el verde, con el amarillo. 
Trazar una línea que le convide ritmo a la forma de transitar el género y la sexualidad a las personas.
Pero primero: equilibremos.
Equilibremos las fuerzas en el Mundo. "Fuerza" no es opresión, ni agresión, ni algo que esté superpuesto sobre la voluntad de nadie. "Fuerza" es desapegarse de toda la mierda que te enseñan sobre el asfalto (y entre las paredes institucionales) y cultivar la propia ideología -que bien puede ser común-. "Común" de "comunión". 
Si quiero trascender la frontera de mi morada y expandir la habitabilidad de mi conciencia, voy a darme el lujo de derribar un par de paredes para ensanchar el rancho.
Esas paredes se llaman "lo", se llaman "las damas primero". Se llaman "las damas".
La idea y la propuesta es trascender si te cuelgan cosas de arriba o de abajo. Sabemos quiénes somos y no tiene que ver estrictamente con la identidad. Solo atiene a la idea de género. ¿Cómo deconstruir la idea de género? Y, más importante: si logramos deconstruirla, ¿qué hay después? Si no es eso, ¿qué, entonces? 

Primero, observar el vacío que se genera. La angustia insoportable. ¡Pero me cuelgan cosas! ¿¡Ahora cómo las nombro!? Hay una palabra mágica que puede resolvernos el conflicto de manera armónico. Se llama "personas". Las personas somos los seres, somos las Almas, pero con un tinte armónico y relajado. Porque quizás no todas las Almas somos personas y quizás no todas las personas somos Almas. Pero "personas" somos seguro. "Existencias" ya sería demasiado etéreo. "Persona" le da un carácter específico a la trascendencia de lo vivido, que es "personal" y se caga completa y absolutamente en la idea de si lo que me cuelga está arriba o está abajo. O arriba y abajo al mismo tiempo.

Segundo: La, la, el, la, el, la. Podemos armar un camino con palabras, regarlo con agua y ver qué brota. 

*brot brot*