Cinco a la parri. - 2014 12 30



Los números insinúan cosas con sus formas.
A mí el cuatro me insinuó durante un tiempo "estructura", así que vi eso y me imaginé un año sin estructura. 
Y este año rompí varias estructuras.
Rompí estructuras vinculares, rompí concepciones de tiempo, rompí concepciones de lo que para mí es estar anímicamente bien y ser feliz.
El cuatro es un número que se relame de a ratos en su inocencia.
Este cuatro termina con un cansancio muy particular. Estoy particularmente cansado. Feliz y cansado. Fue un cuatro con muchos cuatros, este cuatro.
Y el cinco viene. Se me perfila más dinámico. Su redondez me invita a pensar en la noción de movimiento. Si viene más movimiento, bienvenido sea el movimiento. 
El cinco me sugiere ondulaciones. Oleaje. Cosas que se mueven por las aguas y encuentran destinos aceptables e irrepetibles. Sucesiones de avistajes de costas. Navegar y nadar. Explorar y sumergirse. Un poco. Un poco más.

A medida que termina el año voy descubriendo nuevas facetas al "estar cansado". Son todas ilusiones porque encuentro la energía para hacer las cosas. Pero estoy cansado. Y hace calor. Y estoy cansado. Tan cansado como feliz.