Una vuelta más al Sol. - 2014 12 31

Hace un tiempo me propuse hacer de la escritura un trabajo creativo, intelectual y reflexivo.
El objetivo fue simple: hacer mínimo un escrito por día o, como objetivo paralelo, lograr una cuota mensual de, como mínimo, treinta escritos.
Nunca me forcé. Encontré el momento ideal para escribir y las ideas siempre se encontraron. Me basta con mirar un poco el Cielo, ver algún color llamativo, mirar alguna sonrisa.

Este año termina y este escrito es uno más del que había pensado. Uno más, porque me gusta salirme de mi propio libreto. Uno más, porque es un año más que viene.

El año que se va y el año que viene es la Tierra girando alrededor del Sol.
El planeta. Es una vuelta. 
Por eso me gusta festejar el cambio de año.
Cada cambio de año es una vuelta más del Mundo alrededor del Sol.
Y eso me gusta. Tiene que ver con sentirnos parte diminuta -pero parte, al fin- de toda esta cosa que pasa en la existencia de esto que llamamos vida.
Una vuelta más al Sol, un simbolismo puro y concreto. Astronómico y no por ello menos metafórico. Una forma de existir de nuevo desde un punto de partida que no es precisamente arbitrario. Tiene que ver con la forma en que gira nuestro planeta alrededor del eje que le sirve de sostén vital.
Una vuelta nueva.
Una vuelta más.
Una más.


Mandá fruta. - 2014 12 30

El año pasado brindé con escabio.
Este año brindo con fruta.

Subibaja. - 2014 12 30



Mi sentido de la energía tiene subidas y bajadas.
Las subidas son progresivas.
Un día subo un poquito.
Otro día un poquito más.
Subo construyendo un camino de sonrisas y miradas.
Subo haciendo reir, subo estrechando los brazos.
Asciendo a raíz de las cosas que vibran, aquellas con las cuales vibro.
Asciendo y no hay techo. No hay techo porque no hay límite. No hay límite porque "ser" no tiene una medida precisa. 

... Y a veces bajo.
Cuando bajo, lo primero que hago es dejarme caer. Relajar los músculos. Sé que voy a bajar. Tensiono un poco y largo. Aprendo a estar crítico y me desprendo de mi sentido vital. Me dejo morir un poco. Me dejo yacer en un barro que solo se saca dejándolo secar al Sol.

Cuando bajo, el Sol me pega de una forma particular. No es el Sol, claro. Es mi Cuerpo, que yace tendido en el asfalto, riéndose de lo mal que se está sintiendo. "Ya va a pasar", y siempre sé cómo reconstruir el camino, porque algo me conozco.

No soy particularmente dichoso cuando bajo; necesito vivir las cosas con un par de centímetros de soda en el medio. Necesito usar anteojos de sol, necesito usar anteojos para el Sol. Mi mirada se resquebraja y necesito escudarla, protegerla, no mirarla. Que no me miren. 

Y así empiezo el camino de ascenso. Caminando. Dejándome atravesar por las cosas y respondiendo que no puedo, que "hoy no". Así construyo el intento que me proyecta nuevamente hacia un estado de equilibrio placentero.

Hoy bajé, me caí, me morí un ratito. Y está bien. Me recompongo con trozos helados de melón. Subo pensando en el masaje que doy hoy, que es el último del año. Pienso en la alegría y la energía de la que formo parte existiendo en el Mundo y todo empieza, nuevamente, a tomar un color lleno de risas. Y vuelvo.

Cinco a la parri. - 2014 12 30



Los números insinúan cosas con sus formas.
A mí el cuatro me insinuó durante un tiempo "estructura", así que vi eso y me imaginé un año sin estructura. 
Y este año rompí varias estructuras.
Rompí estructuras vinculares, rompí concepciones de tiempo, rompí concepciones de lo que para mí es estar anímicamente bien y ser feliz.
El cuatro es un número que se relame de a ratos en su inocencia.
Este cuatro termina con un cansancio muy particular. Estoy particularmente cansado. Feliz y cansado. Fue un cuatro con muchos cuatros, este cuatro.
Y el cinco viene. Se me perfila más dinámico. Su redondez me invita a pensar en la noción de movimiento. Si viene más movimiento, bienvenido sea el movimiento. 
El cinco me sugiere ondulaciones. Oleaje. Cosas que se mueven por las aguas y encuentran destinos aceptables e irrepetibles. Sucesiones de avistajes de costas. Navegar y nadar. Explorar y sumergirse. Un poco. Un poco más.

A medida que termina el año voy descubriendo nuevas facetas al "estar cansado". Son todas ilusiones porque encuentro la energía para hacer las cosas. Pero estoy cansado. Y hace calor. Y estoy cansado. Tan cansado como feliz.

Encansar. - 2014 12 28



¿Qué pasa con tu Cuerpo cuando se cansa?
A veces querés estar sin estar.
Tirarte en un sillón y ver cómo las cosas suceden sin tu asistencia.
Escuchar las conversaciones de los otros. Saber que tenés cosas para decir, comentarios para atinar y no hacerlo. Dejar estar, dejarte estar en la no presencia de las cosas en el Mundo. Ser una cosa más que yace ahí, relajada, con una sonrisa exhausta.

Hoy estoy sin estar. Ayer un poco también. Con una sonrisa. Con una sonrisa cansada que te dice que estar sin estar está bien. Y aunque no lo estuviera, estaría igual de bien.

Hoy las palabras son serenas; son pocas y alargadas, con la cabeza inclinada y los párpados cerrados por la mitad.

Hoy, es-tar es-es-tar. 

La oscuridad del Universo. - 2014 12 27



Me estoy relamiendo con astucia los proverbios chinos que vas a tener que meterte en el orto.

El Mundo está girando porque hay fuerzas que lo hacen girar. No tiene voluntad y no tiene nombre. ¡Como el Tao! Que tiene nombre pero no es El Nombre. Uh uh.

El Mundo tiene un nombre que es característico de nuestro Mundo. Su nombre está dicho en nuestro Mundo y es inescapable.
Su forma de estar preso en este Mundo le brinda un halo de distanciamiento con la realidad que está bordeado por una sombra oscura. Tan oscura que cuesta mirarla sin entender que ahí hay algo.

El espacio entre las letras tiene un borde que a veces te hincha un poco las pelotas. En cada distancia entre cada letra que escribo cabe la posibilidad de abrirse -fractura en el piso lingüístico mediante-  un agujero inabarcable que comenzaría a esquivarle la mirada a todas las palabras.

Jugar a las escondidas puede ser, un poco (¡un poco!) como estar tocando el bajo. Hay algo que ves ahí, está de fondo y -si concentrás suficientemente la atención y percepción auditiva- podés divisarlo y encontrarle, también, el borde. El borde que surca el espacio entre nota y nota. Entre compás y compás. Entre canción y canción. Entre banda y banda. Entre hora y hora. Entre día y día. Y así.

Los bordes en el Universo están destinados a hacerse cada día más gruesos. A menos que les pongas una cucharadita de té de azúcar blanca y una cucharada sopera de sal fina (o, a lo sumo, entrefina). 

La oscuridad en el Tiempo es una especie de lugar formado por dichos bordes. No se puede tocar porque no existe, pero se cierne sobre nuestras conciencias cada vez que damos media vuelta en la vida asumiendo la seguridad de ubicarnos en un espacio seguro.

La humelnidad. - 2014 12 26



El techo contesta con ecos.
Humedad es un gran tema.
Y súper penetrante.
El techo es una boca, nos hace caverna la voz.
El techo o la humedad.

La humedad es un tema particular porque no podés escaparle a la presencia de agua en el aire de la misma forma que no podés escaparle al aire.
Podés mirar hacia todos lados y ahí va a estar. Y en los lugares más molestos va a hincar el diente.
La humedad es una reverenda hija de puta pero no tiene la culpa. Ella no tiene la culpa de ser así.
Quizás es un ejercicio preparatorio.
Algún día toda nuestra existencia terrenal se verá sumergida en una fina capa de agua; digamos, en partes casi iguales de agua y aire. Para ese momento vamos a tener que haber desarrollado ciertas habilidades. Como mínimo haber entendido cómo respirar aire sin aspirarse una línea de humedad.
La humedad te persigue en forma lenta y segura.
Te mira con indiferencia y te dice que, hagas lo que hagas, va a llegar. Ahí viene. Ahí sube. Ahí llega. Ahí se te mete en la esquina infinita de los huesos.

La humedad no tiene techo. Querés hacer de cuenta que termina y ahí se evapora, la muy puta, a la existencia, para regenerar el ciclo. Se va al aire nuevamente, solo para volver a hinchar ovarios y pelotas. 

La humedad no tiene techo.
Este día es demasiado húmedo para cualquier cosa que involucre fuego.

Los petardos. - 2014 12 25



No me gustan los eufemismos.
Voy a agarrar "eufemismos" y ver qué pasa.
Lo primero:

eufe    s
       mi mos

Mimos.

Segundo:

eu        smos
    femi

Y de alguna manera surge un "felinos".

Eu
    fe
       mismos

¡Che! Tené fe en los mismos.

Las cosas que se llaman de formas laxas me generan ganas de revolear cosas en forma de hélices de helicóptero. Unas boleadoras.

bole
       adoras

Adoro a las palabras porque pueden jugar, podemos jugar con ellas a representar al Mundo. ¿Pero para qué enmascarar palabras con otras palabras cuando podríamos lisa y llanamente usar las palabras que queremos usar para significar lo que queremos significar?

"Respeto tu opinión pero no la comparto".
"Me parece que sos un pelotudo".

Está bien y es linda la sensibilidad. Y combato el miedo a decir las cosas como uno las siente.

Sí, ente.

No sé.
O sí.
Sí, sé.

Peterete.
Petiso.
Petinatto.
Elongate los mofletes que acá viene el guiso. 

...

...

...

>           <

Pápara Póporo. - 2014 12 24



Pápara Póporo es un tipo muy especial
Le cabe ser intenso, le cabe ser carnal
Decían que no existe, que creerle era ser flojo
Siempre fue posible mirarlo de reojo.

Pápara Póporo vive en Pipú
Allá todos visten bien, quedan pipí-cucú
Cuando salen a comer nunca piden el menú
Pápara Póporo, ¿pápara-qué-piporocú?

Los deseos de las cosas que no existen cuentan, de todas formas, como deseos.
Los días en donde se desean son particulares y podemos ser con ellos, dejarlos ser o también degenerarlos dejándolos ser.
Dejar que existan aunque no estemos del todo de acuerdo con la parsimonia zombie deglutidora de objetos y expendedora de billetes.

Lo que sí, no sea usted pelotudo
No tire más pirotecnia, invierta en algo seguro
Invierta en una forma cónica, inviértalo en un embudo
Y métase todos los petardos, uno por uno, en el culo.

Minutos inesperables para dos hojas. - 2014 12 23



¿Qué es una estrella?
Hagamos de cuenta que el Cielo es un océano de cosas.
En el agua hay cosas sobre la superficie, flotando, y cosas sumergidas.
Y las cosas sumergidas lo están a distintos niveles de profundidad.
El Cielo tiene algo de lo profundo del agua y no es precisa ni necesariamente la moción de movimiento.
El Universo está en un movimiento espaciado, medianamente quieto o, como mínimo, lento.
El agua forma un espejo que muchas veces deja traslucir el Cielo.
El Cielo, en cambio, no espeja. Es un espacio medianamente opaco sin sentido de la profundidad.
En el Cielo viven las cosas y ahí también yace nuestro Mundo.
En el Cielo están las cosas del Mundo, la Luna y el Sol.
A veces la Luna está llena, a veces menguante.
A veces la Luna no entiende que puede estar llena de agua.
La Luna no puede.
La Luna no puede.
Y vos tampoco.
No podés pedirle a la Luna que deje de ser Luna. Pero podés mostrarle el Sol.

Más sorgo. - 2014 12 23



Explotar en la vida significa estallar un rato.
Los globos no se pinchan.
Estos globos, al menos, no se pinchan.
Están destinados a elevarse en tu conciencia y generar un techo lleno de aire colorinche.
Los globos suben y bajan, vuelven a subir y, en algún momento, deben decidir: o se desinflan o estallan.
Algo tiene que pasar.

Si los globos se desinflan, es con el paso del tiempo. Es por haberla quedado completamente en la vida, lo cual no está ni bien ni mal. Quedarla puede ser un ejercicio de meditación. Como escuchar música sin estar escuchando música.
Y si estallan, si se va todo al carajo y se revientan al unísono, también está bueno porque vuelan pelucas. Imaginate un techo lleno de globos que estallan al mismo tiempo. Como mínimo el techo da un pequeño saltito.

Los globos de las cosas de la vida en tu conciencia llegan al techo y vos los ves levitar. Son muchos y hay de todos los colores: rojos, verdes, amarillos, también negros. Todo bien con los globos negros. Los globos negros tienen un centro gravitacional que ordena otros grupos de globos. Sugieren posiciones de manera cautelosa, sin usar imperativos.

Los globos no se pinchan. Pueden estallar y desinflarse a lo largo de la vida.
Estos globos, al menos, no se pinchan.
Y si estallan, mueven un poquito el techo.

Diez minutos para bajar diez cambios. - 2014 12 21



El ritmo es algo que puede estar completamente por fuera de la idea de música.
Ritmo es caminar con gracia, hacer que los objetos circundantes de la vida floten con un brillo particular.

Hoy le escribo a los brillos que resplandecen tenues, a los brillos suaves y melómanos. Hoy le escribo a las corrientes de Viento que se encuentran en los aires y se saludan, apasionadas, con mil abrazos.
Los cambios de un auto te sirven para morder el asfalto o adoquín con intensidades y fuerzas deseadas.
Los cambios de la vida te sirven para ser bajados o subidos. Y a mí nunca me viene mal bajar porque -dejando la humildad de lado- siempre estoy arriba.
Siempre estoy arriba porque me encantan las alturas. Me encantan las alturas porque conozco la sensación de vértigo. Conozco la sensación de vértigo porque alguna vez habré estado a servicio y disposición de la Muerte. Conozco a la Muerte porque tomo mate con ella cada vez que cruzo de vereda.

Bajar es sinónimo de tomarse el Mundo con soda. Y a mí me gusta el mate y también la soda. Si revolvés la soda con una cucharita le menguás la cantidad de burbujas y la hacés más ligera. Eso tarda tiempo. Tomarse las cosas con una soda revuelta con una cucharita hace que todo sea tomable con mucha más soda. Tomarte las cosas con soda con una cucharita es tomarte las cosas con soda para toda la vida. Y bajás. Bajás todos los cambios necesarios. 

¡A bajar se ha dicho, señores y señoras!

Las series. - 2014 12 20



Hay cierto caracter en el hablar relativo a construir espacios personalizados con palabras.
Construir elementos conversacionales relativos a particularidades personales que se integran en un mismo espacio y tiempo -sea este físico, virtual o ambas-. 
Esos espacios tienen determinadas facilidades. Ensamblan un tejido de confidencialidad y complicidad risueña.
Por un lado acercan existencias. Hacen que la cuestión de vivir sea experimentable a un nivel bastante juguetón.
Te permiten intercalar momentos de rítmica peculiar dentro de cualquier sucesión musical.
Y dentro de esas series conversacionales podés hacer, pueden hacer, podemos hacer la que pinte.
Podés agarrar una persona y decir que, a partir de ese momento, es otra cosa.
Podés agarrar cualquier cosa y tomártela a nivel personal.
Escribir sobre las series es, quizás también, crear una serie nueva.
Siempre se están creando series porque siempre existen líneas de sentido inacabables. Por más que el Mundo acabe.
Este sábado me invita a invitar a una serie que -como la demás- no tiene nombre pero tiene olor a café. Me invita a la horizontalidad y a la sonrisa de siesta.
Una serie de sábado acaba de entrar por mi ventana con la brisa de la lluvia que acaricia la mirada.
La lluvia le pone un sabor especial a cualquier serie. 
El aire de sábado también.

RÉININ CÓNCHS. - 2014 12 19



Había una vez una persona que durante un tiempo pensó que, para ser dicha persona, tenía que ser otra persona.
Dicha persona agarró entonces su personalidad y le dijo: "¡Persona! Creo que para ser una persona voy a necesitar ser otra persona. No es personal. Es que la persona que me parece tengo que ser para ser persona es otra persona".

... y todos se regocijaron.

Como no era personal, dicha persona agarró su persona y la despersonalizó. 
Le dijo que se vaya a dormir una siesta eterna y volviera cuando le pintara vivir con el Cuerpo fusionado al Mundo.

Esa persona se fue y no la vieron nunca más. 
Nadie sabía quién era, por ende no la podían extrañar.
Nadie conocía sus miedos, mucho menos sus deseos.
No la vieron nunca más.

Y así se abre el abanico de preguntas. 
¿Quiénes no la vieron nunca más?
Bueno... las personas que supuestamente se habían personalizado con dicha persona. Eran las personas que le rodeaban de manera personal. 

Entonces, ¿qué pasó con la persona?
La persona se sumergió en un océano despersonalizador. Pero despersonalizador de verdad. Se fue, no por irse si no porque se fue de sí. Se fue de su concepto de "ser", se fue de su creación personal llamada "personalidad". Se fue y se preguntó cosas sentada sobre un pedazo de pasto. El pasto le preguntó cosas y le acarició las piernas y el tóor.
Se fue y volvió. De manera personalizada. Volvió en forma personal.

¿Cómo volvió?
Sí, en forma personal. En forma de ser que encuentra a su persona en el "ahí", en ese pasto que acaricia culos y en lo celeste del Cielo.
Se fue y volvió porque el camino completo era ir y volver. Y le gustaba caminar caminos y, además, daba para volver. 
Pero no volvió al mismo lugar.
El lugar de donde partió ahora ya no existe. 
Su posibilidad de ser camina con un pie en el presente y otro en el futuro. Sus manos apuntan siempre hacia adelante. Y no le gusta salir con paraguas ni piloto cuando llueve. Si algo aprendió sentado sobre el pasto, es que le gusta que la lluvia le empape total y absolutamente la existencia.

>schquisch<

Primero. - 2014 12 18



Primero el Amor
Segundo el Amor
Después, el Todo
Y después todo lo demás.

Lo primero que voy a hacer es mirarte
Mirarte y encontrar tu mirada, investigarla, preguntarle cosas
Voy a mirar tu mirada y voy a fijarme cuando me mires; si me mirás, cómo me mirás, qué hacés con esos ojos
Voy a mirar tu mirada.

Cuando nos encontremos primero habrá sonrisas
Y ahí tus ojos van a contarme cosas que solo ellos saben
Ahí a la mirada risueña se le va a dibujar una sonrisa pícara
Vamos a contarnos misterios de nuestras vidas en cada parpadeo.

Primero el Amor
Después, la risa
Después, el Todo
Y después todo lo demás.

Primero el Amor
Primero el Humor
Primero reír y amar
Amar y reír primero.

Rítmicajón. - 2014 12 18



Cuando te maten por vez número cien vas a comprender que la Muerte es un concepto residual de la vida cotidiana.
Las cosas están muriendo a tu alrededor a todo momento.
Los animales estamos muriendo y los insectos están muriendo, las plantas están muriendo.
Los ciclos de este ciclo tienen determinada cantidad de repeticiones. Es decir: no son infinitos. Llegan hacia algún lugar y caen. Pueden levantarse y pueden caer nuevamente. Pero caen y yacen echados en el piso esperando que la Muerte los resucite.

Hoy vas a caer como los que caen sin hacer fuerza. Vas a dejarte estrellar contra el piso como una naranja que rodó por la mesada de una cocina donde hierve el agua con sal gruesa en una olla llena de secretos.

Las oraciones y las frases largas son como una caída libre sin sentido y duradera.
Van hacia lugares que solo conocen algunos colores.
Y no precisamente por su brillo.

Las canciones de las cosas que caen se cantan de lunes a viernes de nueve a dieciocho horas.
Para ser atendido en horario de fin de semana hay que moverse a cierto compás y llevar elementos de almacenamiento de emociones. Llevar Alma.

La necesidad de amor de la piripitonga. - 2014 12 17



La piripitonga es una herramienta que a veces necesita cariño.
Vos sabés; cariño en forma de cosas que tienen que ver con realzar los sentidos del gusto, del olfato: realzar la capacidad de recibir y dar cosas. Y, sobretodo, realzar la alzada de la calzada, porque ahí viene un colectivo y no sabés si le andan los frenos.
La piripitonga muchas veces va por la vida sin usar frenos.
Los frenos interesan porque son un mecanismo de regulación automática en sentido que le ponen un parate a tu conciencia. 
"Eso no se dice". 

Cruzar la línea es como subirse a la vereda en dos o más de cuatro ruedas: es un paso riesgoso y casi que puede ir en contra de las leyes. Hay una peculiaridad: podés estacionar tu bicicleta y tu moto y hasta tu auto en la vereda -a menos que haya un cartel contraindicándolo-. 
¿Entonces?
¿En qué quedamos, se puede o no se puede?

La respuesta no es simple -oh, vaya sorpresa-. La idea es que no podés manejar arriba de la vereda pero, curiosamente, podés estar arriba de la misma. ¿Cómo llegás a estar arriba de la vereda sin estar manejando?

Quizás la idea es fomentar el ejercicio físico. Te bajás del auto y lo empujás cuesta arriba por el cordón. ¿Qué se yo? Le decís que se mueva. Le pegás patadas en el culo. Lo asustás. Le metés una cañita voladora entre las piernas.

La piripitonga necesita amor y también necesita soluciones. Soluciones que, a veces, vienen en forma de martillazos.

Las cosas no existen. - 2014 12 16



Durante mucho tiempo percibí que hacer determinadas cosas tenía que ver con percibir los efectos de tales otras, vinculadas estas otras a mecanismos desencadenados por la proliferación de las primeras.
Por suerte siempre está la vida para pegarme una patada bien en el centro del ojete.
Y hay que recibirla.
Hay que bajarse los pantalones y agacharse.
Recibir un patadón.
Un patadón sin ton ni son.

...

La realidad se está cayendo a pedazos.
La realidad se está yendo lenta y sutilmente al carajo y está buenísimo.
Es que la realidad es cualquier cosa y las cosas desaparecen en un instante.
¿Qué es escribir con el hemisferio derecho?

...

Agarrar una bola de algo supuestamente llamable "nieve" y hacerla rodar por algo supuestamente llamado "pendiente". 
Permitir que el quilombo se enriede. Tirar un ovillo de lana pero de nieve, pero de lana, ¡pero de nieve!

...

Cuando el Mundo esté en silencio y vos te dispongas a gritar en absoluta frialdad cosas sobre tu locura, va a pasar lo mejor que te puede pasar: nadie va a escuchar. Tu locura va a hacer eco y te va a volver en forma de signo de pregunta.
La superficie de la realidad te va a rebotar en el medio de la puta cara y te va a dejar semi pelotudo. O pelotuda. ¡Perdón, che! O pelotuda. ¡Pelotuda!

...

Si tan solo los problemas del Mundo se resolvieran comiendo helado...

Minutos inesperados para momento inespecífico. - 2014 12 16



Cuando estás entre un momento y otro momento te encontrás con una variable hermosa llamada "tiempo".
El tiempo es muchas cosas; es una herramienta, es un acontecer. Es un amanecer y es envejecer.
Los minutos corren sin demasiada atención. Van ligeros, nadie los apura. 
Van caminando despacio hacia algún lugar; cualquiera. Disfrutan el paisaje y en cualquier momento llegan.
No saben cuándo llegan pero van a saber cuando hayan llegado.
Se van a dar cuenta por cómo les va a estar vibrando la existencia.
Las esperas son un momento para caminar, meditar, volar y también cualquier otra cosa.
Esperar es, para mí, un ejercicio de meditación dirigida hacia tomar conciencia sobre el paso del tiempo. 
Trato de vivir la vida sin apuro. Suelo llegar temprano, me gusta conocer los lugares a los que voy cuando están completamente vacíos. Luego, cuando tales lugares se llenan, puedo rememorar el recuerdo de haber entrado ahí cuando todavía había nadie. O solo las personas a quienes competía estar antes que cualquier otra. 
Las esperas son momentos donde decidimos si nos volvemos insolubles o acuáticos.
Son destellos color beige, amenos, en la conciencia.
Hay esperas que son largas y esperas que son cortas.
Y también está bueno no esperar.
Pero si se decide esperar, también está bueno disfrutar la espera.

...

...

...

...

...

...

Llego a las ocho.

MONDOPÓNCH. - 2014 12 16



En el Mundo hay ciertos deslices de la conciencia que te hacen vibrar perceptivamente hacia determinadas direcciones impensadas.
Cosas que no veías y empezás a ver de un día para el otro, casi por arte de magia.
Bueno; es magia.
En el Mundo del Pónch todo el tiempo es "poncho no recibo".
Pero recibir no tiene que ver con un golpe si no con un ademán.
Un ademán que te abre los ojos.
Un ademán que le da movimiento independiente a tu cintura.

Un ademán no alemán, un ademán que además de ademanear a los demás, te ademanea a vos.

Ademán, ademán, ¿los movimientos hacia dónde van?

En el Mondo del Pónch cualquier situación está ideal para hacer un brindis.
Los colores son motivo de festejo y a partir del segundo tono de amarillo pinta el chinchín.
El vidrio es un material al que le cuesta recibir. Recibe de forma intensa, acalorada pero, si se trata de un pequeño chasquido unilateral, puede estallar en mil pedazos.

El Pónch es una dimensión que se abre dentro de otra dimensión. No es paralela; está dentro de esta primera dimensión. Es como una subdimensión que actúa como dimensión.

Dimensioname ésta.

Culoplicate. - 2014 12 15

Las cosas que te venden en forma de multiplicaciones merecen ciertas observaciones.

Cos of pónch. - 2014 12 15



Tomemos esta ondita arrabalera y sumerjámosla en una pileta honda y vacía.
Agarremos estas vibraciones electromagnéticas y despedacemos el Mundo con alegría.
Hagamos de cuenta que los edificios no existen.

[Los edificios no existen.]

Tiremos una vibrilla tal que la sensación de acomodamiento a la realidad se vea juzgada por las múltiples líneas melódicas que van a desafiar juntas, todas al mismo tiempo, nuestra capacidad auditiva.
Esto que está sonando, ¿¡de dónde carajo viene!?
Esto que suena viene de lugares que no tienen nombre.
Los lugares que no tienen nombre te proponen inventarle nombres a las cosas.

[Inventémosle nombres a las cosas.]

Las fantasías en el Mundo están todas dichas pero sin palabras.
Están ahí, yacen latentes en un magma de incomprensibilidades. Navegan el mar de lo incognoscible.
Las fantasías del Mundo no se pueden conocer si no hurgándolas hasta el último milímetro.
¿Qué hay?
Las fantasías del Mundo no se pueden gozar si no es abriendo bien los ojos y gritando fuerte.

[Abramos bien los ojos y gritemos fuerte.]

...

¡AH!
¡AH!
¡AH!
¡AH!
¡AH!

Las posiciones. - 2014 12 14



... ¿¡Paschimottanaqué!?

Las posiciones son realidades de otras dimensiones

Tienen que ver con un espectro dividido en porciones
Actúan como hechizos, casi como pociones
Algunas se llaman de igual forma y tienen distintas versiones

Las posiciones son conceptos de estados
De estados de ego que promueven relajaciones
Todas son válidas, no hay lugar para menoscabos
Todas son válidas porque apelan a tus emociones

Las posiciones son más lindas en un jardín
Practicar algo no tiene por qué tener fin
Yo hago las cosas sin rumbo
Me muevo libre en el Mundo
Al fin y al cabo no dejo de ser
Un flor de guachín.

Las mariposas. - 2014 12 14



Las mariposas son hermosas.
Revolotean por la vida, le ponen color a las cosas.
Pintaba que tu pasto era un verde sin fin
Y allá vienen ellas a ponerle "naranja" a "jardín".

...

NARANJARDÍN.

Se armó el quilombo. Usá las alas para decir cosas que están por fuera de la dimensión de lo decible para un insecto volador colorido que tiene como objetivo importante en la vida mutar. Esta frase es desarmada.
La mayoría de las personas confunde la teoría de la evolución de Darwin con un concepto de "desarrollo con fin específico".
Las mariposas no deciden el color de sus alas ni tampoco a dónde volar. Es algo que sucede, todas van hacia todos lados con todos los colores. Y algunas prosperan mientras que otras la quedan.
La quedan en sus ranchos, la quedan cebándose unos mates en un día caluroso como hoy.
La quedan lavando y ordenando ropa.
La quedan haciendo un asado de domingo, ¿por qué no?
La quedan como unas campeonas y está bueno que la queden.
Son las mariposas de reserva. Las que la quedan formidablemente en tu estómago.
Este escrito tiene que ver con las cosas que te hacen pensar las mariposas.
Este escrito es un estallido de colores inespecíficos, todos juntos. Algunos están a la vista, otros están cebándose unos mates.

Este escrito es sobre tu jardín naranja y las posibilidades infinitas de ser mil situaciones al mismo tiempo.

Empelotudas. - 2014 12 13

Que me guste andar en bolas no tiene que ver con vos. 

Nuevas "bés". - 2014 12 13



Podés hacer todo bien y te puede salir todo mal.
En un clima nublado desierto de malas intenciones, cualquier amague puede ser una linda lluvia. Una tormenta intensa. Una garúa finita.
El Cielo a veces te engaña, justamente, por estar nublado. Está nublado y no podés ver del todo qué es lo que hay. Cuál es la cara de esa nube que te mira fijo arriba tuyo. Que te guiña un ojo y no te notifica por escrito si está contenta de verte o quiere vomitarte vida. 
El agua es una fuerza que nutre, es vida y también ahoga. Puede ahogar. Puede ahogarte. Te puede ahogar. Sin malas intenciones.

El agua te puede matar.

El agua te puede matar y vos no podrías hacer demasiado al respecto. 
No podés prender un fueguito para que toda esa agua que te invade se evapore en forma rápida.
Tenés que hacer algo con dicha agua, no le podés escapar porque forma parte tuya. Al fuego lo podés expirar en forma inescrupulosa. No podés expirar agua, no es posible.

Te mordés la lengua y mirás hacia arriba. Abrís grandes los ojos y le pedís a las nubes que, si es algo, sea transitorio y no te rompa demasiado la estructura. "Ya está rota, men, tranqui, no hace falta hinchar demasiado". 

El Cielo te mira. Te sonríe y comienza a soplar el Viento. No sabés si la tormenta se va. No sabés si estas nubes fueron tus aliadas. No sabés demasiado porque hay demasiada confluencia de fuerzas. Sabés que, si hubo tormenta, no fue con malas intenciones. El Cielo no podría tener algo en contra de la existencia de una persona en el Mundo. No tendría por qué tenerlo.

Antropelotudismo. - 2014 12 12

Nosotros nos vamos, el Mundo se queda. 
... Y no le importamos.

Cuál quiera. - 2014 12 12



Las formas y dibujos que se dibujan en el piso es tema del suelo y su porosidad.
Los poros de la piel son sensibles, bien pueden actuar como catalizadores de ondas.
Los duendes usan sus bonetes de antena. Y la barba de escudo.
La existencia de la policía es cualquier cosa. 
No porque no tenga que existir si no porque denota nuestra condición como raza. No podemos confiarnos mutuamente la existencia. Al menos no todos. Y con un solo "no todos" alcanza para todos. 
La policía existe para que "vos no". Pero hay otras formas de existir que también intentan mitigar el aire que corre alrededor de tu camino. Y no son duendes.

¿Cuál querés?
Yo quiero el completo. El que tiene jamón y el que tiene queso. Y huevo. Y si puede ser un poco lechuga, también.

Vos querés. Yo quiero. Él quiere. Ella quiere. Nosotros queremos. Nosotros qué hemos. No, es otro que hemos. Es otro que hemos querido. Y otro somos nosotros.

La resolución conflictiva de la piripitonga. / Tres minutos para cinco minutos. - 2014 12 11



Los problemas de los problemas no se cancelan mutuamente.
Negativo por negativo no es positivo.
Venís con un quilombo y lo multiplicás. Ahora tenés quilombos multiplicados.
Cuando a los quilombos los dejás flotar, en general se enquilomban.
Se enriendan entre sí, se tiran sobre el pasto a tomar mate y se hacen amigos.
Se relacionan y se asocian. Y, sobretodo, se superponen.
Se superponen, se hacen amigos y se ponen de acuerdo para autoinvitarse a tu casa. Todos. Al mismo tiempo. En un mismo día y horario.
Te caen todos juntos y son insostenibles.
Son insostenibles y eso no tiene que ver, honestamente, con la capacidad de tus manos.
Ni siquiera con tu capacidad sináptica.
Te sobrepasa, tiene que ver con algo que está por fuera de vos.



Bueno... dejá. Dejá que todo ese quilombo te sumerja en sí mismo. 
Dejá que toda esa elipsis de bardito bardero colisione en tu conciencia.
Dejala ser porque, si algo es seguro, es que no la vas a poder ahuyentar. 
Ese quilombillo es una nube y es pasajera, pero no se va si la soplás desde el asfalto.
Y la hecatombe la tenés que solucionar recorriendo. Recorriendo cada quilombo. Desenredando. Desconectando y reconectando. Probando. ¿Anda? No, no arranca. No funciona. A ver... No, no agarra. ¡Pero qué cosa, che! Si justo ayer sí. Y hoy no. Y no sé. No sé qué le voy a hacer. ¿Cómo invento una solución a un problema que ni siquiera conozco?

Ser incompetente en las alturas trae aparejadas distintas situaciones que ponen al límite tu capacidad de síntesis. En lo alto de la montaña los vientos, por más leves, corren más fuerte. Y con cada soplido, cada intento de asustar a la nube, corrés el riesgo de caer rodando.

Irse de boca. - 2014 12 11



Yo soy de aquellos y vos de ellos, por ende, estamos enemistados.
Hacemos algo que no tiene que ver con algo nuestro.
Es un sentimiento, en el mejor de los casos, heredado.
Yo soy de aquellos y vos de esos, por ende, estamos condenados a la pica.
Por quienes nos quedamos afónicos no saben de nuestra existencia más que por nuestras voces.
Es una percepción auditiva que en muchos casos te deja sordo.
Yo soy de aquellos y vos de otros, por ende, estamos condenados al fracaso.

En el Mundo de las berretadas, mi triunfo es tu fracaso. Y viceversa.
Si yo gano, vos perdés.
Si vos perdés, yo soy felí'.
Si vos ganás, me voy al mazo sin mostrar las cartas.

La felicidad propia nunca debería construirse bajo la premisa del estado de felicidad o infelicidad de los demás. La felicidad la construye uno, con lo que tiene y con lo que puede. La hace uno con sus logros, sean estos grandes o pequeños. 
Y cuando hay logro, hay festejo. Y no demasiado más.
No existe el espacio para las preguntas.
No existe el espacio para los reproches.
Solo existe festejar.

Cuando sos amargo, la felicidad de la victoria te rompe bien las pelotas. Y te ponés a gritar como un chancho. Para el resto, el Mundo es una victoria y festejo constante.

Dieciséis minutos para decir nada. - 2014 12 10



Las cosas en el Mundo son palpables porque no les queda otra.
Están ahí, surcando el terreno de lo experimentable.
Los árboles son experimentales. Las plantas son experimentales.
Viven probando opciones. Crecen y se fijan por dónde les es más cómoda la existencia.
Y designan su fuerza, toda su energía en recorrer esos caminos con gracia. En ir por donde el Sol les comenta que es más apetecible. Y van.

Los animales son experimentales. Somos experimentales.
Tenemos la opción de guiarnos por las fuerzas y elementos naturales para conseguir algún tipo de rítmica existencial. No sabemos a dónde vamos -¡los árboles tampoco! Solo saben que van "hacia arriba"- pero, sea a donde sea que vayamos, podemos ir con gracia. En gracia con las cosas del Mundo. En gracia con las fuerzas naturales que nos llevan hacia tal o cual lugar.

El Sol te está enquilombando los sobacos. ¿Qué le vas a hacer? El Sol está así hoy y mañana llueve. Y hoy te cagás de calor y mañana de frío. ¿Qué mejor que acompañar al Mundo en su nacimiento y destrucción total?

Somos esta porción irresistible de inadaptados que, con el crecimiento como raza, se hicieron adictos a pensar que el Mundo es otra cosa. Que no es el pasto que crece sin tolerancia a las rodillas y que la lluvia no tiene algo que ver con nuestra angustia. Que los animales que se matan entre sí no son fruto de nuestros deseos culpógenos de querer acunar nuestros egos para poder bardear la vida luego por amor a la comodidad.

...

Hoy voy a ser más árbol.


Dundún. - 2014 12 9



Pasar del movimiento al baile no es lo mismo que pasar de caminar a correr.
El baile forma parte del espectro lumínico de las cosas que no tienen nombre.
Caminar está medianamente atado a cierta realidad; como correr.
Bailar está por fuera de todas las cosas.
No tiene sentido y ese es justamente un sentido hermoso.
Bailo por algo pero no bailo "porque algo"; ¡bailo!
Y nadie te puede decir cómo bailar. A menos que vos quieras.
Nadie te puede decir cómo caminar. A menos que vos quieras.
Nadie te puede decir cómo correr. Te pueden correr y podés caminar.
El baile no está dicho. Es un sinfín de acontecimientos impredecibles que se contorsionan al son de un son.
Bailarlo.

( )ipism. - 2014 12 8

Con las normas sociales uno puede hacer un par de cosas.
Puede respetarlas, puede no respetarlas, puede ir en contra de ellas y, finalmente, puede ignorarlas por completo.
¿Qué es jugar un juego?
Jugar un juego es hacer algo que tiene que ver con la lógica de las reglas de dicho juego.

El juego dice "avanzar tes casilleros".
Si yo avanzo tres casilleros, respeto la regla.
Si yo avanzo seis casilleros, no respeto la regla.
Si yo digo que en realidad hay que avanzar diez, voy en contra de la regla.
Si me pongo a dar vueltas en círculos en el casillero, con un pie fuera del tablero y de repente doy un salto, ignoro la regla.

¿Pero qué es jugar un juego?
Es ordenarse bajo algo que está definido por su parámetro de pertenencia y asimismo por su parámetro de exclusión.
Hacer algo relativo a la lógica del casillero es estar jugando el juego.
Hacer de cuenta que el casillero no es algo específico es salirse de la dinámica y lógica del juego, en tanto que hago de cuenta que el juego no existe y hago lo que se me canta el culo.

Es que, hablando sinceramente, el juego no existe. No es. Está fenomenizado bajo una norma que es tan perfecta como ridícula. Como mínimo está bueno tratar de ponernos de acuerdo en no andar matándonos por ahí pero -más allá de eso, que también es discutible- nada está dicho. 

Nada está dicho y, por supuesto, a las instituciones y a los entes no les gusta que "nada esté dicho". Por eso crean juegos que tienen reglas más o menos difíciles de cumplir y las revolean sin anestesia en la realidad. 
A mí no me gusta vivir con anestesia.
Menos que menos me gusta jugar a un juego que no decidí jugar.

moMento. - 2014 12 7

La letra "m" es una montaña.
Una montaña es un lugar al cual se sube, se baja y se está.
Se está en algún lugar de la montaña.
Creo que estoy escribiendo seguido sobre el espacio. Y creo que tiene que ver con el hecho de estar fragmentando y desconfigurando la manera de vivir el tiempo.

Un momento es un parámetro específico de espacio y tiempo. No digo "lugar" porque quizás no es necesariamente un "¿Dónde?". Puede que sea una configuración espacial que esté por fuera del Mundo de las cosas -quién sabe, quizás hasta por fuera de lo imaginable-.

¿Y ahora qué hago? Ya lo definí. "Un momento es un parámetro específico de espacio y tiempo". Supuestamente cuando escribo sobre un término y llego al punto cúlmine donde lo describo en forma sucinta, empiezo a bajar el telón. 

Bueno, antes tengo que mencionar dos cosas.

...

Una me la olvidé.
La segunda es que escribir y describir están sospechosamente cerca en el lenguaje. Solo hay que agregarle una "d" a "escribir".

...

Y me acordé de la primera. Es que a mi conciencia le gusta jugar al sube-y-baja. Y es que "el punto cúlmine donde lo describo en forma sucinta" bien puede ser el pico de una montaña.

O sea que un momento se escribe con "m" de montaña, a cuyo pico llego al describir en forma sucinta la manera de entender el término que me lleva a llevar el momento a su punto cúlmine en la montaña.

La letra "m" debería ser siempre mayúscula, así se tiene dos picos. M.

Ritmicafé. - 2014 12 7



Hoy la lluvia es un deseo.
Tras cuarentas horas de no querer saber lo que es el Sol,
Hoy la lluvia es un deseo.

La lluvia apaga el fuego, apaga un fuego. Podés apagar tu fuego con la lluvia.
El olor a agua es muy particular y generoso. La palabra "humedad" es relativa, lo que importa es la presencia de agua en la vida. En la vida pasada por agua.

Hoy la lluvia es un deseo.

El camino que transitaste con furia infernal se va a dormir con esta lluvia.
La construcción enigmática del aire se llena de sustancia con esta lluvia.
Los deseos de las Almas que aman se llenan de amor con esta lluvia.

Y hoy la lluvia es un deseo. 
Un deseo de sillón. Un deseo de café. Un deseo de lluvia.

Es pon ja. - 2014 12 6



Hoy conté seis palabras en un espacio llamado "Género" y cultivé un puñado de palabras que se supieron abrazar entre sí sin concepción de espacio y tiempo.
Las palabras pueden ser una especie de serpientes que vagan en un desierto lleno de dunas. La arenosidad del suelo permite bailar una danza hiperbólica que las lleva hacia lugares que no existen. 
Un oasis y un espejismo se parecen en sentido que tienen efectos en la inconciencia.
Agarrás una esponja, la apretás y -a medida que la soltás- la vas llenando con tus ilusiones. Las mismas corren hacia tus manos y se exprimen dentro de la esponja. Soltás gradualmente la mano y la esponja se hincha más y más. Cuando está suficientemente llena empieza a chorrear. Y cuando chorrea te das cuenta que es un espejismo. La esponja existe pero no está llena. Sin embargo tenés los pies mojados. Quizás el clima avanza tan rápido que las cosas se suceden sin ningún tipo de detenimiento en la conciencia.
Ahora mirás y la esponja ya no es. ¡Ja! Bad mambo.

Cuatro "la" y dos "el". - 2014 12 6



En esta realidad bifurcada por el machismo berreta homosexualoide hay que equilibrar los tantos. Contar los porotitos. Los garbanzos. Agarrar la pizarra y trazar una línea mágica. Con muchos colores. Con todos los colores. Con el rojo, con el azul, con el rosa, con el verde, con el amarillo. 
Trazar una línea que le convide ritmo a la forma de transitar el género y la sexualidad a las personas.
Pero primero: equilibremos.
Equilibremos las fuerzas en el Mundo. "Fuerza" no es opresión, ni agresión, ni algo que esté superpuesto sobre la voluntad de nadie. "Fuerza" es desapegarse de toda la mierda que te enseñan sobre el asfalto (y entre las paredes institucionales) y cultivar la propia ideología -que bien puede ser común-. "Común" de "comunión". 
Si quiero trascender la frontera de mi morada y expandir la habitabilidad de mi conciencia, voy a darme el lujo de derribar un par de paredes para ensanchar el rancho.
Esas paredes se llaman "lo", se llaman "las damas primero". Se llaman "las damas".
La idea y la propuesta es trascender si te cuelgan cosas de arriba o de abajo. Sabemos quiénes somos y no tiene que ver estrictamente con la identidad. Solo atiene a la idea de género. ¿Cómo deconstruir la idea de género? Y, más importante: si logramos deconstruirla, ¿qué hay después? Si no es eso, ¿qué, entonces? 

Primero, observar el vacío que se genera. La angustia insoportable. ¡Pero me cuelgan cosas! ¿¡Ahora cómo las nombro!? Hay una palabra mágica que puede resolvernos el conflicto de manera armónico. Se llama "personas". Las personas somos los seres, somos las Almas, pero con un tinte armónico y relajado. Porque quizás no todas las Almas somos personas y quizás no todas las personas somos Almas. Pero "personas" somos seguro. "Existencias" ya sería demasiado etéreo. "Persona" le da un carácter específico a la trascendencia de lo vivido, que es "personal" y se caga completa y absolutamente en la idea de si lo que me cuelga está arriba o está abajo. O arriba y abajo al mismo tiempo.

Segundo: La, la, el, la, el, la. Podemos armar un camino con palabras, regarlo con agua y ver qué brota. 

*brot brot*

La permanencia del 'miau' en la existencia. - 2014 12 6



Hay lugares comunes en el Mundo que te sirven para relajar el Cuerpo de manera escalada.
Son comunes porque son reconocibles por la mayoría de personas sobre la faz de la Tierra.
No te estás yendo a relajar a Rancho Sorete -población: tres gatos locos-.
Estás yendo a un Lugar. A un Lugar que tiene cierta comunión de personas a lo largo de la Vida.
Es un Lugar y puede que sea un Espacio. O no. Puede que sea una definición atemporal de tu conciencia. Un espectro o viaje cónico hacia un momento.
Esos lugares transitan el denominador común del Mundo. Y el resto es Historia del Presente.

La presencia de la piripitonga. - 2014 12 5



En el peor momento de la Vida va a aparecer lo que más te molesta.
Estás hasta las re contra tetas, no te dan los espíritus para acicalarte el Alma y viene otro demonio más a complicártela.
Querías un día fresco, saludable, sano. Sano.
El calor irrumpe en el rabillo de tus ojos.
Te das cuenta que hace mucho calor cuando la gota comienza en tu coronilla y llega hasta tu talón en un viaje sin escalas. Te recorre. Surca el grosor de las texturas textiles que llevás puestas, se te caga de risa y te dice que ahora vienen sus amigas. Detrás de una gota de agua siempre cae otra gota de agua.
La presencia de la piripitonga es un recordatorio más sobre la existencia de lo monocromático en el Mundo. Las cosas son "así" o "asá" y nunca de otra manera. Así o asá. Nunca visité Asia.

La trompetita y el trombón. - 2014 12 5



Un camino de hormigas es un paraíso para las personas curiosas.
Es un camino largo y conduce hacia lugares inesperados.
Las hormigas saben encontrar lugares inesperados en los espacios más recónditos.
Se siguen y se suceden. Y construyen. Construyen de a poco, construyen el camino andando, sintiendo por dónde tienen que ir.
Las hormigas construyen el camino y de repente tenés a un par con un par de instrumentos.
Hay varias muchas construyendo el ritmo y, de repente, te salta una con una trompeta.

Una hormiga irreverente pela una trompeta miniatura y te mira fijo. Te mira y te pregunta: "¿¡Cuál hay, men!?" Y se pone a tocar. Y te das cuenta. A los dos segundos te das cuenta que toca bárbaro. Construye una melodía sigilosa rebosante de onda y vibraciones. Camina un camino melódico con la totalidad de las venas. Y está bárbaro ese camino. Hace que el camino que vienen construyendo comience a brillar. Con muchos colores.

Comienza a brillar el camino con muchos colores y de repente salta otra desubicada. Ya la venías fichando porque había ido a trabajar con un bolso alargado. ¿Qué carajo tendrá ahí adentro? Y en el segundo momento que te lo preguntás pela un trombón. ¡Un trombón, men, un trombón! ¿¡Dónde la viste!? Y la hormiga te mira fijo y te dice: "No preguntes por qué. Ya te vas a dar cuenta".
Y es así. Te das cuenta. Te das cuenta porque toca cinco segundos y ya te diste cuenta. Ya te diste cuenta que eso es exactamente lo que pedía ese ritmo de hormigas. Lo que pedía esa trompeta, lo que hace que el camino brille más. Aún más. Y más.

Los caminos con música siempre brillan. Por eso, aunque seamos todos hormigas, siempre saltamos algunos desubicados a ponerle onda al camino. Y al principio puede que las otras hormigas nos miren raro. Pero cuando empiecen a siquiera tratar de conceptualizar todos los por qué, se van a dar cuenta que ya se están moviendo al compás del ritmo melódico.

La política de la piripitonga. - 2014 12 4



La piripitonga tiene una política que no es ajena a la forma en que funciona el Mundo.
Si vos me decís que me vas a taladrar la cabeza con palabras que no van hacia algún lugar y yo te clavo el visto, me la tengo que bancar. Me la tengo que bancar como un campeón.
Pero cuando la piripitonga es sigilosa y transfiere su poder político a la ajenidad, empieza la hecatombe.

A mí no me molesta ponerme una gorra del tamaño de una casa. Distinto es entrar a una habitación y que la gorra esté enganchadita en el marco de la puerta, para que cuando yo pase -y entre- caiga la gorrita sobre mi cabeza. Y me convierta -sin siquiera poder pensarlo- en un botón.

Los botones no están mal. Abotonan y te sirven para no tener mucho frío si querés abrigarte con algo que tiene botones. Pero ser botón es una decisión conciente. Una decisión de Alma -y Cuerpo-. Y si bien hay personas que llegaron al Mundo con Alma de Botón, a los que no nos gusta poder tener un mínimo espectro de decisión posible dentro del Mundo del Botón.

"A los que no nos gusta".
No me refiero a las personas que no nos gusta.
Digo que a los que no nos gusta tener Alma de Botón nos gusta poder tener un mínimo de espectro de decisión posible dentro del Mundo del Botón.

¡Qué bajón tener que botonear al lenguaje! Él que es tan bueno y complaciente, que se presta a que uno haga lo que quiera con sus herramientas. Qué se le va a hacer. Hoy soy un botón.