Revivir. (Doce minutos para escuchar de un solo oído). - 2014 11 13



Cuando el sonido te recorre de oreja a oreja, en forma tambaleante, no sabés si es un mosquito o una canción.
Listo. Ya está. Puedo entender que escribí eso y la vida está volviendo a fluir por mis venas.
Estaba casi muerto. Estaba por morirme. Un poquito me morí pero ya está.

Cuando el sonido te recorre te va a buscar caminando. Se toma el tren, el colectivo. Se toma el colectivo. Le gusta el colectivo. Le gusta viajar parado y bajarse unas paradas antes para poder caminar. El sonido se baja unas paradas antes y te invita a caminar.

Te invita a caminar en forma melódica. Y entonces te das cuenta que lo que pensaste que era tan solo sonido es, más profundamente, música. Más profunda y esencialmente. Y también, más aparentemente. Porque es una apariencia que te recorre -de oreja a oreja- en forma de vibraciones de sonido. 

¿Qué es el sonido si no un aroma que vuela?

Estoy tentando a la suerte. La Muerte está del otro lado de mi Mente, esperándome. Está viendo si lo que vivo es realmente Real o me estoy haciendo el pelotudo. O ambas.

Cuando el sonido te recorre, podés ver de dónde viene y hacia dónde va. Y te podés subir. Lo podés cabalgar. Inmiscuirte. Sumergirte. Lo podés navegar mientras navega. 

¿Hasta donde hace eco el sonido en sentido de redundancia? 
Podés escuchar algo una y otra vez y al sentido no le pasa algo que decaiga. Cada vez es con más altura. Cada vez te la sube más. Y más. Y más. Porque hay algo ahí, que te hace sentir que ese sonido, esa melodía, que esa música es genuinamente genuina. Y vos también. Así que son.

Cuando el sonido te recorre de oreja a oreja, vos elegís si es un ruido o se convierte en música. No sabés si es un mosquito o una canción. Rimémoslo con algo, rimémoslo con "melón".

¿Viste? Era una canción.