(Punto) - 2014 11 15

Los puntos en el discurso son como el tiempo en el espacio.
Sabemos que están buenos, sabemos que está bien pensar la vida en función de "esto me pasó un poco antes, esto me pasa ahora, esto me pasará después".
Los puntos son un imaginario, una forma de decir que las cosas que queremos decir tienen determinado orden.
Los puntos son como el proceso de raciocinio dentro de la conciencia. En nuestra Mente está todo ahí, enquilombado, unos arriba, a los costados, abajo de otros, todos superpuestos. Está todo ahí y están todos en una especie de caos armónico.
En el proceso de devenir conciente les ponemos puntos y los separamos. Separamos algunas cosas. Hacemos de cuenta que son de manera singular. Y está bien, porque existen de manera peculiarmente singular, si bien siempre asociadas.
Con el tiempo es lo mismo. El tiempo es una forma de decir que algo está pasando precisamente en determinado momento. Es una forma de ponerle punto al espacio. A la vida. Es una forma.
El punto es una forma porque te da forma, de la misma forma que el tiempo.
Te permite llenar la vasija y tener una mínima idea de cuándo, para vos, está llena o vacía al punto preferido.

¿Qué tan vacío puede estar el espacio si está lleno de Nada?
Podemos llenar una vasija con puntos y ver qué pasa. Si le pasa algo con el tiempo. Si empieza a suceder o existir en determinada dirección particular.

¿Qué pasaría si agarramos una Nada, la metemos adentro de una vasija y la adornamos con puntos? 
Podemos agarrar el tiempo y sonreírle a cada rato. El tiempo es, pero no existe.

El tiempo es un juego necesario de jugar. 
No se puede vivir sin tiempo del mismo modo que no se puede vivir con tiempo.
El tiempo es un punto y dos y tres. Y cuatro.
Y cinco.

Punto