Olgo bóon dol órton. - 2014 11 27

Nunca me cayó bien Bono.
Bono. Sí, Bono. Estoy empezando un escrito mencionando a Bono.
Se curten bien curtidos.
Bono es un pelotudo.
(Bien curtidos).

Bono. Bo no. Vo' no. Vos no.
Bono, vos no.


Está todo bien con "vos también". O no. bO no. Bo no. 
¿Qué es esa gilada que te dan a fin de año en las empresas? Un bono. Un Bono.
Hoy hice un escrito sobre el bonete amorronado de un duende. Bonete. Bon ete. Hete bon. Hete Bono. Bono ipso facto.

Este escrito va hacia ninguna parte. Como los demás.
Pero este realmente va hacia ninguna parte.
No lleva a algún lugar. Ni siquiera a todos.
Camina sin saber a dónde va. Y no tiene la menor idea. Como yo. Como vos. ¿Cómo vos? Bueno, como vos no. Como vo' no. Como Bono.
Bono va hacia ninguna parte. Como yo.

Las palabras son lindas mientras no te prendas de ellas para hacer de cuenta algo que en realidad se sostiene en el plano de la acción. Hablar es actuar, sí. Pero no podés amar a alguien porque amás sus palabras. No podés sostener su persona basado en la existencia de un abecedario. O sí. Obvio que sí. Podés. Pero no podés. 

Las palabras son un bono, un aditivo de la raza para brillar un poco en ciertos sentidos. Son hermosas y permiten expandir el Universo de lo palpable. Y te enseñan a hacer y decir cosas de mil maneras distintas.
Las palabras son chiches.
¡Chiche, chiche! Chiche bombón. Chiche Bonobón. Chiche, Bono botón.
Este escrito quizás se trata sobre eso. Sobre la forma en que, quizás, podés ponerte a jugar con una palabra sin llegar a alguna parte. A ningún lado. No hoy. Hoy no. ¿Voy? No. Voy, no. Boy, no. Nene, ¡no!