Morir. - 2014 11 13



Ayer me atravesé con una lanza.
Me atravesé como una lanza.
Y me convertí en lanza.
Me lancé prendido fuego y atravesé a otra lanza.
Esa lanza se prendió fuego y salió disparada hacia otra lanza.
Se me prendió fuego la columna.
Se me prende fuego la columna y salgo volando. Como una lanza.
No sé bien a dónde voy. Porque me lanzo sin dirección.
Me lanzo sin dirección y me voy al carajo. Me pierdo en cualquier recoveco físico y virtual. Existencial.
Voy y me voy y me pierdo y no importa.
Y, y, y. No son excusas. Son explicaciones de lo Real. 
De lo que pasa cuando quiero que lo Real me atraviese.

El fuego duró hasta lo que dura abierta una ventana en un día de viento.

En algún momento se apaga. Y se puede volver a prender. Pero hay que esperar a que se apague.
Para que las cosas tomen vuelo tienen que saber conocer el concepto de aire. Y recién cuando conocen al aire pueden empezar a tomar envión.
Hoy escribo sin volar porque estoy muerto. Atravesado por una lanza.
¡Me siento bien! Y estoy muerto. 
Ayer me morí y hoy todavía no revivo. 
Hoy todavía no me apagué. 
Hoy todavía existo.

...

El fuego sigue prendido.