Diez minutos para mirar al Cielo. - 2014 11 5



El Cielo es el lugar donde la vida revolotea sin razón.
El aire no es espacio pero ¿qué es?
¿Qué es el aire?
O, mejor dicho: ¿cómo vivimos el aire?
¿El aire es, acaso, el Aire?
¿Tiene estatuto ontológico?
...
Me parece que no.

El aire no es el Aire porque el aire no es como la Tierra o el Viento. O el Fuego.
El aire sería, quizás, más bien, como el agua.
El aire quizás sea como el agua.

¿Por qué mirar al Cielo cuando lo que queremos es mirar el aire como miramos el agua?
El agua me mira y no me pregunta. Pero el agua me refleja. Y si estoy un poco cebado, me sumerge.
El aire no. El aire es cualquier cosa. Por eso no miramos el aire cuando queremos mirar el aire si no que miramos al Cielo y entendemos que estamos mirando aire.

Estamos mirando aire sin entender dónde está. Sin saber de dónde viene ni hacia dónde va. Eso es algo lindo del aire en sí. El aire no es precisamente el Viento. El Viento es otra cosa. Es aire con una "v" de voluntad. El Viento es aire volitivo. Nunca se me ocurriría preguntarle al aire hacia dónde va. El aire es. El Viento, por otro lado, no solo es si no que también existe. Va hacia algún lado. Por eso tiene esa maldita letra "v". Es un flor de guacho. El Viento te recorre el Mundo en minutos y se te caga de risa en la cara cuando le preguntás si no le da miedo que le pierdan el equipaje.

"¿¡Qué equipaje, peluchín!?"

El Viento sabe viajar. Sí, usted lo adivinó: es que "viajar" también tiene una "v". "V" de viento, de voluntad, de viajar.

El aire está quieto. Sin embargo, no es la Muerte. El aire es la cosa tal como la presenta la Naturaleza sin presentar moción o intención alguna. El aire es lo que le pasa al Cielo cuando no sopla Viento. Es lo que está presente de forma entredicha, tácita por antonomasia. 

Agarremos el aire y sepamos que está entre ese Cielo y nosotros. Está ahí, quieto, está ahí y ni siquiera nos mira. Está haciendo otra cosa. O está haciendo nada. O, quizás, está deseando un poco de impulso para convertirse en Viento. 
El Cielo es el lienzo. Y sobre el Cielo en sí está lo celeste y las nubes. Y el aire. El Viento es el pincel. La brocha. También es, en parte, el pintor. Y no demasiado más.

Me quedan tres. Y ya no sé qué hacer. ¿Y si hago como el aire? ¿Y me dejo inmiscuir en un silencio en blanco de ciento ochenta segundos? Voy a permitirme ser aire y dejar de Ser por un instante.

Dejar de Ser, como el aire, que es pero no existe.

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