Blah-blah-blíah. - 2014 11 27



En un rincón de este espacio llamado Cosmos hay un duende saltando en una pata usando un morrón rojo de bonete.
El duende está algo molesto y no sabe muy bien por qué. No llega a darse cuenta que, en la pata que no salta, alguien le enganchó un fósforo -entre dos dedos- y le dio mecha.
El duende se está quemando y algo sabe; por eso eligió un morrón rojo. Ni uno verde ni uno amarillo. Ni uno verdeamarillo. Rojo. Bien rojo.

El rojo es el color de las batallas. Tiene algo en el espectro de emociones que evoca, algo que definitivamente te lleva a pensar en otros colores. Combinados. Enfrentados. Batallando. Empleando sus armas con filo para vencer al enemigo en una lucha inexistente.

El rojo es el color del "vos sí y yo no". Es el color que más fomenta el surgimiento de emociones vinculadas a la tenencia. Al tener. Al desear en forma efímera. Al desear lo material.

*** Interrumpimos este escrito en forma transitoria para transmitir un mensaje del pasado. ***

Quince días atrás recibí la visita de un duende medio morrón.
"Morrón" era una descripción que usaba él mismo para auto-definirse. 
"¿Viste mi gorro? Morrón." Morrón. Así, rojo, un morrón con forma de bonete.
Llevaba un morrón.

***Fin de la interrupción. Disculpe las molestias, continuamos con nuestro escrito.***

El rojo es un tomate y el tomate es una fruta. Muchos lo saben. Los que seguro lo saben son los que quieren mostrar que lo saben. "Y vos, ¿comés fruta?"

Del-to-ma-te.
El rojo es el color del tomate.
El rojo es un color del tomate. 
Para estar. Para llevar. Para guardar en el bolsillo de la dama y la cartera del caballero.
El rojo te invita a pensar en formas que están, de forma impensada.
Te hace hacer cosas, te activa la vida, la esencia, la gilada. 
Agarra la "giladita" y la convierte en una Señora Gilada.

El rojo es como varios. Iracundo, al pedo, tan innecesario como necesario. Es uno de los componentes del fuego. Y es el destello de un morrón.