YÓRDEVÓL. - 2014 10 13

Algún día se va a terminar esta mierdita de farandulizar el pensamiento.
Yo ando por la calle viviendo la vida y me chupa la pija lo que pase en la televisión. La televisión no forma parte de la realidad. Es una manera berreta de tratar de emular lo Real en forma condensada y con tandas publicitarias.
No me interesa. Para eso está la realidad. El misterio acuciante de lo que no se sabe.

Mirar la televisión es, ante todo, una actitud de muerte pasiva. Es quedarte quieto por tiempo indefinido con los ojos hechos un cubo de queso. Azul. Pasado de hongos y con el envoltorio de aluminio todo pegoteado y rencoroso.

Forro, me estacionaste mucho tiempo. Bardeaste. Ahora te va a caber.


Mirar la televisión es aceptar que uno no es una persona interesante.

Ay, no seas insensible. Yo veo la televisión a veces y me considero interesante.

Sí, bueno, qué lástima, porque cuando escribo todo se convierte en Viento.
No, malo, no lo sos. No sos una persona interesante viendo televisión.

Podés ver televisión y, en otro momento, ser una persona interesante. Pero no podés ser una persona interesante viendo televisión. De escasa longitud la esfera.

La televisión te pudre la cabeza. De una forma particular. Las películas predisponen al cuerpo a un escenario parecido al de la televisión pero tienen un fin particular y distinto. La película, ante todo, te propone un comienzo y final anticipado y definido. Termina en algún momento. La televisión es "si esto no te gusta, no temas, tengo cien opciones más".

Qué se yo. A lo largo de los años la televisión, para mí, pasó de ver los dibujos animados de Tex Avery, MGM y Warner Brothers en general a ver canales de debate político, a ver la temperatura y si había algún corte de transporte público, así hasta que un día dejó de existir. Y sé que existe, porque veo que la gente habla de ella. 

Sé que está ahí. Televisión: sé que estás ahí. Me chupás un huevo. ¿Para qué quiero morirme como un vegetal consumiendo mierda sin poder ser parte de lo que veo?

No servís. Televisión, no servís. La música ya no está en vos. El crimen parece ser una celebración a la vida. La política es una orgía de egos. Te olvidás de transmitir el mensaje. Un mensaje. Tan solo un mensaje te pediría, pero no. No podés transmitir ni algo. Ni hablar de Algo.

La televisión está muerta, como toda persona que se aferra a ella para saciar su vacío y angustia a vivir la vida en forma pseudoplena.

La televisión está muerta, como toda persona que se aferra a ella. De reducidas dimensiones la forma geométrica redondeada.