¡Somos feos! - 2014 10 15



Lo mejor que te puede pasar a nivel gustativo humano es gustarle a las personas que te gustan y no gustarle a las personas que no te gustan.

¿Qué más podés pedir en este Mundo de las personas? Las personas que te gustan están ahí, en sus vidas y, cuando te miran, les sonreís y se aman con la mirada. ¡Aunque no se amen!

Se sonríen con la mirada.

Las personas que no te gustan también están ahí. Justo al lado. En la casita de al lado. En el departamento de al lado, escuchás sus conversaciones en el living desde tu cocina. Escuchás cuántas veces van al baño en la noche. Los escuchás putear y discutir y no te gustan. Pero están ahí y está todo bien. Existen próximos a tu ubicación geográfica y están en todas partes.

¿Qué es no gustarle a alguien?
Es una linda pregunta que, para mí, desemboca en otra pregunta: ¿qué es aceptar que uno no es absoluto? ¿Qué es abrazar la propia fealdad?

No estoy hablando de no considerarnos personas hermosas, no.
Tampoco de hacer un calificativo peyorativo sobre nuestras apariencias, tampoco.
Estoy hablando de aceptar que, para ciertas personas, lisa y llanamente, ¡somos feos!
Y eso es todo lo que saben. No le gustás. No, no importa lo que hagas. No le gustás. Hay algo de tu vibración, de tu energía, que no compatibiliza con dicha persona.
Sí, yo también entiendo que existen los egos, que existen las energías puras y las energías mezcladas con otras cosas que no son energía. ¿Qué importa? El punto es que no le gustás. ¿Qué tenés que ponerte a hurgar vos en su no gustar? Sabés que no le gustás y eso es todo lo que importa, no lo podés combatir, no lo podés argumentar, no lo podés contra-argumentar, no lo podés discurrir, no lo podés soplar, no lo podés convencer, no lo podés revisar ni mandar a revisión con la o el JTP de la cátedra. 

No-le-gus-tás.

Eso es todo. El sánguche de milanesa te queda a medio morder y pensaste que justo mordías la parte que venía con mayonesa y tomate pero no. Vas a tener que bajar el bocado con algún líquido refrescante. SHEfriJESHio.

No-le-gus-tás.