Reflexiones sobre Carta Documento al Cielo. - 2014 10 9

Reflexiones sobre Carta Documento al Cielo.

1) ¿Qué entiende una persona cuando le hablás del cielo?

2) ¿Qué es pretender algo del cielo?

3) ¿Cuál es la importancia de la lluvia en la existencia del Mundo?

4) ¿Quiénes somos nosotros para pretender controlar lo que hace el cielo?

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1) El inicio de mi propuesta era presentar de forma simple mi obra. "Estoy juntando firmas para mandarle una Carta Documento al cielo". Lo primero que recibí en todos los casos fue una mirada atónita y una pregunta: "¿A quién?".
"Al cielo. Una carta al cielo."
"¿Cómo al cielo?"
"¡Al cielo! ¿Viste afuera, cuando mirás hacia arriba, que hay un cielo? Bueno, a ese cielo. Al cielo."
"¿Y para qué querés mandarle una Carta Documento al cielo?"

En una de las visitas entré a una santería. Dije "al cielo" y me vi en la necesidad de aclarar. "Me refiero no al ente divino que quizás se pueda entender acá como cielo, si no al ente astrofísico". La piba que atendía asintió.

El cielo es un lugar extraño y misterioso. Por eso yo le pongo, en realidad, mayúscula a su "c" y le digo Cielo. Porque es un ente. No es una institución ni un lugar. Es un ente. Y si bien yo no creo en el ente divino llamado Cielo, creo que existe un ente divino llamado Cielo. Lo mismo que me pasa con Dios.

2) Pretender algo del Cielo es absolutamente futil. No existe. No tiene sentido. ¿Qué carajo voy a pretender yo de algo que no controlo ni debería querer controlar? Absolutamente nada. Esa fue justamente la propuesta. Reunamos firmas para reírnos de lo poco que controlamos las fuerzas de la Naturaleza, haciendo de cuenta que podemos controlarlas a través de una acción que tiene que ver con el Mundo del Derecho en la Civilización y que funciona como instrumento de notificación de partes. Usemos la Carta Documento, que es la cosa más pelotuda y fría que hay sobre la faz de la Tierra para decirle algo a alguien, usémosla y riámonos del hecho que estamos usando literalmente una Carta Documento para transmitirle algo a un ente que no nos escucha, no le interesa nuestros pedidos y simplemente es indiferente a nuestro Mundo civilizado.

3) La lluvia es vida. El agua es vida. Muchos pensaron que yo no siento eso. Que tengo algo en contra de la lluvia. Que me parece malo que llueva. No. Todo lo contrario. Amo la lluvia, amén de la goteras que tengo en casa. Amo la lluvia y entiendo que el agua es la fuente esencial de vida en este planeta. Amo y acaricio el agua. Esto no tenía que ver ni conmigo, ni con mis intenciones, ni con mis deseos, Yo no deseaba ni que siga lloviendo ni que dejara de llover. No deseaba algo. Estaba jugando a pretender una cosa que sabía no tenía sentido pretender. Y tampoco iba a pretender que por pretender algo que sabía no podía pretender iba a estar haciendo algo malo. Creo que muy pocos entendieron esto. Firmar no era "ir en contra de la voluntad del cielo" ni mucho menos. Era una obra satírica a nuestra condición frágil frente a las fuerzas naturales.

4) Somos nadie. No podemos controlar las fuerzas naturales. Y esto fue nada, fue un resarcimiento berreta a nivel civilizado, mundano. Fue reírnos de que somos nadie, que no tenemos control, que la Naturaleza actúa indiferentemente.

Yo sabía que hoy iba a llover. Por eso fue un excelente día ayer para salir a "hacer de cuenta que" y poder volver hoy, feliz y rechoncho, a decirles: "¿Ven, no? Haber firmado o no haber firmado no cambió absolutamente las condiciones meteorológicas. Era eso lo que buscaba transmitir en la obra. Que la Naturaleza actúa indiferentemente, desinteresadamente."

Ese es el mensaje de esta obra.
A la Naturaleza le chupamos un huevo. Somos parte de ella y ella es totalmente indiferente a nuestra condición de grupo civilizado.

Eso es todo. Que lo hayan disfrutado. O no. No importa. A la Naturaleza le chupa un huevo.