¿Quo Birris? - 2014 10 8

¿A dónde van las cosas que no van a alguna parte?
Había una vez un cuento que empezó y terminó.
Empezó, todo pomposo, como empiezan los cuentos.
No, "érase una vez" no. Fue más bien de esos cuentos que empiezan con una cachetada. Con un grito. Con un sopapo. Con una puteada.

¡Gil! Atención.

Ese cuento caminaba. Caminaba y caminaba. Y caminaba hacia ninguna parte. No, no es que fuera a ningún lado. Es que no iba. No iba a algún lado. ¿Qué hacía? Caminaba su camino. ¿Qué era su camino? Un recorrido que iba hacia ninguna parte. ¿Dónde queda ninguna parte? En todos lados.

¿Dónde están ubicados los todos lados donde se sitúan las ningunas partes hacia donde se dirigen los recorridos de los caminos que no van a algún lado, porque no van, porque van hacia ninguna parte caminando, caminando y caminando?

La parte más importante de un saxofón son sus agujeros. Y la parte más invisible, su viento. ¿Hacia dónde va ese recorrido? ¿Qué es estar vestido con ropa de otra persona?

Las cosas que no van a alguna parte tienen un destino eterno. No van, por ende no pretenden llegar y, quizás por eso mismo, nosotros las hacemos llegar con nuestra voluntad e imaginación a alguna parte.
Las cosas que no van a alguna parte nos invitan a reflexionar sobre el lugar al cual queremos que lleguen las cosas.