Quince minutos para ir a ninguna parte. - 2014 10 24



Quince minutos son quince minutos.
El tiempo no vale dinero.
Hagamos de cuenta que sí.
Quince minutos son "esguinces y puntos".
Una minuta tranquilamente es una milanesa a la napolitana.
¿Qué creemos cuando decimos que creemos en el Sol?
Hoy no voy a cenar ni una empanada.
Aunque me guste. Aunque me encante la empanada.
¿Viste cuando la pedís picante y, por "picante", la persona que las hace entiende que "le pongo ají molido y estamos"?
Bueno, eso.
"Le pongo ají molido y estamos".

El tiempo no vale tu dinero. Ni el mío. El tiempo es una creación constante que va hacia ninguna parte. Es un bolsillo hueco, con un agujero por donde se te caen las monedas. Esas monedas que ni siquiera usarías porque, hoy en día, cualquier cosa que valga menos de un peso no existe.
El tiempo es un tirano. Me cago en el Cosmos, que es quien dio los indicios para que nuestra raza dijera "ah, che, pareciera que la vidita en este Universo funciona más o menos así. En nuestro sistema solar es más o menos asá. Si la flasheamos por acá, más o menos va a tener sentido".

Sentido.
El tiempo sentido.
El tiempo sin sentido.
El tiempo sin ser sentido.
...
El tiempo es cosa de locos.
Y nuestras cuerdas vocales se esguinzan de solo pensar en que el tiempo que pasa tiene que ver con otra cosa.

No van a ser quince. Fueron tres.
Pero tres por cinco es quince. Así que todo bien.