Frafrofrí. - 2014 10 26

Hoy me voy a morir contento.
Ayer ya pasó, fue un torbellino, un espectro audiovisual genuino.
El sonido también viaja por imágenes, retumba y te sacude. Te sacude pero te sacude, te agarra de los brazos, de los hombros, de los tobillos y te zamarrea fuerte y feliz.

Fuerte y feliz. Las palabras que se escriben con "f" tienen un tono particular de felicidad.
Fuerte.
Feliz.
Afrobeat.

¿Qué es bailar cuando no podés hacer otra cosa que estar bailando?
Para mí, bailar es estar endemoniado. Endemoniado por mis demonios, no hace falta alguna otra cosa. Es estar en trance, en un estado de eclipse parcial en donde día y noche te indefinen el Alma. 
¿Dónde está mi alma cuando bailo?
Está ahí, en cualquier lado, está adentro mío y saliendo por mis brazos, por mis pies, está en el ruido del sonido y el pasito loco que se me ocurra en el momento.

Hoy me muero un rato con una sonrisa. Dormí poco, descansé bien, me levanté risueño y acá estoy.
Voy a jugar a hacer de cuenta que el Sol me canta una canción y el movimiento sigue.
Es que sí; el movimiento sigue. Todo péndulo de sonido es infinito, constante; así como no podría (ni querría) callar las voces que a veces visitan mi conciencia, tampoco me es necesario callar el eco del sonido que retumba en mi memoria.

La música es.
La música es, siempre.
La música es, siempre, sonreír.