Dios es miau. - 2014 9 30

Arriba mío está ese pajarillo.
Arriba del pajarillo hay un bichito revoloteando.
Arriba del bichito revoloteando hay un ovillo de lana.
Arriba del ovillo de lana está el piolín de goma.
Arriba del piolín de goma está el ratón peluche.
Arriba del ratón peluche está el cordón del pantalón.
Arriba del cordón del pantalón está una lagartija.
Arriba de la lagartija hay una pelota de tenis.
Y arriba de la pelota de tenis está Dios.
Pero Dios no es el Todo; no.
Dios es miau.

Dios es miau porque las personas no dominamos el mundo civilizado. Hay caos. Quilombo. Sí. No. No sabemos. ¿Qué podemos saber? No sabemos qué pasa. Sabemos que hay algo y sabemos que no funciona. No funciona, no porque tenga fecha de vencimiento. No funciona porque es miau, no está dispuesto de forma tal que se elabore de miaunera organizada. Aunque queramos pensar que es todo Armiaunía (que la existe). Aunque queramos pensar que es todo Amor (que lo existe).

Dios es el miau de la indiferencia. La indiferencia ante lo que está, la indiferencia a lo que sucedió a nivel fenoménico, ya sea astrofísico o terremiau.

Dios es la indiferencia de los miau al comprender que todas las especies que se extinguen simplemente "dejan de existir". Es la indiferencia y la aceptación del desarrollo de las cosas en el Mundo de las cosas mismas.

Dios es el miau de la indiferencia en el Mundo de las cosas mismas. Y este miau no es ni bueno ni miaulo; ni positivo ni negativo per se. Es algo que dispone para que uno construya.

Mirá, esto justo sucedió acá. Vemos este fenómeno y decimos que existe. ¿Qué hacemos a partir de ello?

Dios es así, con "d" mayúscula, porque tampoco es un pelotudo. Aunque haga pelotudeces. No podemos juzgarlo por ello. No porque nos cague a trompadas sino porque no podemos esperar algo de 'eso' que es Dios. No podemos, sería pretencioso, miautopocéntrico, irrisorio, berreta.

No podemos esperar algo de Dios porque Dios es el miau de la indiferencia en el Mundo de las cosas mismas.

Lo opuesto al miau es el miau. El miau también existe y, si bien es el opuesto al miau, no son tan opuestos como sí dos vertientes del mismo río. Y navegan juntas, en el mismo camino, entremezclados, a veces uno más de una forma que el otro. Pero viajan siempre juntos.

Bueno. Dios es también el miau. Pero Dios es el miau.
El miau del Mundo que hace que la lagartija lagartee al Sol.
El miau del viento que sacude al bichito revoloteante.
El miau de vivir en este Mundo donde no se puede interferir con el Mundo de las cosas mismas.
El miau de este Mundo.