Cuanto más loco, menos loco. - 2014 9 11

¡Mirá qué loco!
Me río un poco y me siento un poco menos loco.
No sé en qué se convierten las cosas que con las manos toco.
Hace un tiempo nos vino a visitar una legión de duendes y mateamos un poco.
Ahora no me pasa tan seguido ni con tanta intensidad pero, durante muchos años, me despertaba a la mañana y me brotaba moco.
Hubo un tiempo en donde me pintó intentar hacer algo de fotografía; salía a la calle a mirar qué veía; más tiempo después empecé sacarme fotos a mí mismo y en mi ego hice foco.
Yo ya sé que estoy un poquito de la cabeza, con la ironía que abrazo al moño que me chifla y en ese abrazo el mismo no hace otra cosa que chiflar más rápido; ya lo sé, ya lo sé, estoy medio del coco.
En mi historia con la música recorro distintas bandas que me encantan; Pink Floyd siempre me gustó, The Beatles también pero solo los discos más delirantes; además, si bien me gusta el mensaje, no puedo dejar de leer con una sonrisa las letras de Lennon (y nunca me cayó bien Yoko).
Tengo un tema con mi existencia vocacional en el mundo; hasta los veinte pensé que la existencia venía prefijada, hasta los veinticuatro pensé que la vocación era el start-up de una fábrica que se ponía en funcionamiento una vez por vida, hasta los veintisiete me di cuenta que los relojes nunca marcan la misma hora dos veces y hoy en día son muchas cosas a las cuales por necesidad me aboco.

Cuanto más mi Cuerpo expresa, más me doy cuenta que estoy (un poquito) de la cabeza. Que mis procesos cognitivos son indivisibles de mi imaginación. Que, para mí, hablarle a una persona es como cantar una canción. Esto mismo, mi locura, eso que creo espontáneamente en los lugares donde hay vacío. ¡Y qué rico un vacío con un buen adobo! Pensar en carne me hace sentir un lobo. No me juzguen con crueldad animal, no sean bobos. 
Cuanto más me expreso mi locura queda ahí, en el Mundo, atraviesa los canales de energía de mi ser para existir en la Nada, en la cosa insignificable; cuanto más me expreso más me vacío y me lleno. Cuanto más sale, más entra. Cuanta más energía doy, más energía recibo. Y cuanto más como... me pongo más gordito.