Dios es miau. - 2014 9 30

Arriba mío está ese pajarillo.
Arriba del pajarillo hay un bichito revoloteando.
Arriba del bichito revoloteando hay un ovillo de lana.
Arriba del ovillo de lana está el piolín de goma.
Arriba del piolín de goma está el ratón peluche.
Arriba del ratón peluche está el cordón del pantalón.
Arriba del cordón del pantalón está una lagartija.
Arriba de la lagartija hay una pelota de tenis.
Y arriba de la pelota de tenis está Dios.
Pero Dios no es el Todo; no.
Dios es miau.

Dios es miau porque las personas no dominamos el mundo civilizado. Hay caos. Quilombo. Sí. No. No sabemos. ¿Qué podemos saber? No sabemos qué pasa. Sabemos que hay algo y sabemos que no funciona. No funciona, no porque tenga fecha de vencimiento. No funciona porque es miau, no está dispuesto de forma tal que se elabore de miaunera organizada. Aunque queramos pensar que es todo Armiaunía (que la existe). Aunque queramos pensar que es todo Amor (que lo existe).

Dios es el miau de la indiferencia. La indiferencia ante lo que está, la indiferencia a lo que sucedió a nivel fenoménico, ya sea astrofísico o terremiau.

Dios es la indiferencia de los miau al comprender que todas las especies que se extinguen simplemente "dejan de existir". Es la indiferencia y la aceptación del desarrollo de las cosas en el Mundo de las cosas mismas.

Dios es el miau de la indiferencia en el Mundo de las cosas mismas. Y este miau no es ni bueno ni miaulo; ni positivo ni negativo per se. Es algo que dispone para que uno construya.

Mirá, esto justo sucedió acá. Vemos este fenómeno y decimos que existe. ¿Qué hacemos a partir de ello?

Dios es así, con "d" mayúscula, porque tampoco es un pelotudo. Aunque haga pelotudeces. No podemos juzgarlo por ello. No porque nos cague a trompadas sino porque no podemos esperar algo de 'eso' que es Dios. No podemos, sería pretencioso, miautopocéntrico, irrisorio, berreta.

No podemos esperar algo de Dios porque Dios es el miau de la indiferencia en el Mundo de las cosas mismas.

Lo opuesto al miau es el miau. El miau también existe y, si bien es el opuesto al miau, no son tan opuestos como sí dos vertientes del mismo río. Y navegan juntas, en el mismo camino, entremezclados, a veces uno más de una forma que el otro. Pero viajan siempre juntos.

Bueno. Dios es también el miau. Pero Dios es el miau.
El miau del Mundo que hace que la lagartija lagartee al Sol.
El miau del viento que sacude al bichito revoloteante.
El miau de vivir en este Mundo donde no se puede interferir con el Mundo de las cosas mismas.
El miau de este Mundo.

¿Sabés? - 2014 9 29



¿Sabés qué me gusta de vos?
Que entendés y acariciás la noción de distancia.
Que disfrutás hacer equilibrio mientras caminás por un andén. El tren no viene, vos lo sabés, porque siempre va. Siempre está yendo.
Acariciás la noción de distancia y siempre estás yendo. Porque no te importa la distancia, porque estar es estar en donde sea.

¿Sabés qué me gusta de vos?
Que no te da miedo la mirada. Que sabés qué ves cuando ves y sabés cómo ves cuando ves. Y sabés qué mirás. Mirás para acá, mirás hacia allá. Ponés la vista en distintos lados. En distintos lagos. En distintas lagunas. Con distintos patos. 

- Chofer, ¿este me lleva?
- Subí, campeón.

...

¿Sabés qué me gusta de vos?
Que no te importo. Y no es importante. No te importo porque no soy una importancia. Cada uno hace la que le pinta y mientras entrecrucemos los dedos, cada tanto, nuestro marco geométrico se renueva y se expande. Que no importa la distancia porque no importa la importancia.

¿Sabés qué me gusta de vos?
Que no sabés. Que sabés que no sabés, lo ves y lo sabés. Los sables. No, armas no. Amar quizás. Pero quizás un día sí y un día no. No sabés.

¿Sabés qué me gusta de vos?
Que todo lo que tocamos se convierte en Viento. Esa paloma; ahí, mirá. Está ahí y ahora se la lleva el Viento. ¿A dónde? No sabés, no es importante, quizás mirando lo descubrimos a la distancia.

¿Sabés qué me gusta de vos?
Que sabés qué me gusta de vos.

¿Y sabés qué otra cosa me gusta de vos?
Que sabés que me gustás.

¿Y otra?
Que me mirás.

¿¡Y otra!?
Que ya no estás.

x2.

El amor es cualquier cosa. - 2014 9 29

Viernescuela. - 2014 9 27

La alegría de los niños que salen el viernes de la escuela.
La tristeza de los niños que llegan al viernes sin escuela.

...

(Ayer caminaba por Recoleta y veía la alegría de los nenes y nenas festejando porque era viernes. Una parte mía sonrió y lo hizo frase. Y, al mismo tiempo, entendí dónde estaba, qué pasaba. A veces los ojos sonríen para despedir alegremente una lágrima).

Preguntar qué hay. ¿Qué hay? - 2014 9 27



Yo quiero... a ver... dame dos de carne a cuchillo... una de jam--no, pará, a ver... ¿de qué tenés?

Salir es irse de un lugar y es una falacia. Un modesto y bienaventurado engaño. No hay entradas ni salidas pero hay llegadas y partidas.
Y cuando llegás hay algo lindo para hacer; es preguntar qué hay.
¿Qué hay en los lugares a donde vas?
Preguntar qué hay puede ser una relajada caminata por ahí, con la vista desenfocada en el todo y enfocada en nada en especial. 
Puede ser querer conocer qué tiene ese sabor de chocolate.
Puede ser mirar una mirada.
Y puede ser que haya algo.
Claro, sí; siempre hay algo. Pero puede ser que haya algo que sea algo. Algo que llame, que invoque. 

Mirá, si te parás acá y mirás hacia allá podés notar esto.
Me voy a pedir ese, que parece ser el más contundente.
Me parece que hay alguien.

¿Hay algo? ¿Hay alguien?

... ¿y vos de qué querés?

MONDOGARQ. - 2014 9 26



Escribir en un teclado apoyado en una superficie de madera que rebota levemente cuando apretás en cada letra.
Estar sentado al lado de una ventana con las cortinas abiertas y que las mismas estén abiertas por detrás del paneo visual que lográs con el rabillo de tus ojos.
No sabés; no sabés qué onda, no sabés, hay algo que te desacomoda.

Usar auriculares y que los mismos no se ajusten específicamente a la forma de tu cabeza. No, quedan un poquito desajustados. Solo un poquito, lo suficiente como para que, cada vez que movés la cabeza, se te corran apenitas y el sonido de la música que escuchás se pierda levemente en el aire, en lugar de ser inyectado precisamente bien adentro de tu oído.

Hay cosas del Mundo que podés cambiar.
Para todo lo demás está MONDOGARQ.

Pensás que te va a seducir y te va a GARQ.
Contás el vuelto que te da la empleada del súper y te iba a GARQ.
La dueña del departamento que vas a alquilar te hace una sonrisita y te das cuenta que es re GARQ.

Hay muchos modos de ser GARQ. Uno de ellos es ir a un pedazo de pasto e irte dejando tirados los envoltorios y envases de las cosas que consumiste.
Otro es mear en plena luz del día enfrente de un grupo de extraños cuando tenés un bar en la esquina al cual podés ir a pedir permiso para ir al baño.
Otro es ser el dueño de un bar en una esquina que no cumple la responsabilidad de adueñar un baño que, por más que sea privado, es también público.
Otro son los pendejos y pendejas insolentes. Esos nenes y nenas que te dan ganas de probar cuánto podés ahorcar a alguien sin que se muera asfixiado. Digo, así no te comés una denuncia demasiado contundente. 

Oficial, ¡no fui yo! Esa nena que usted ve ella la ahorcó. >señala a la madre de la nena, que está desquiciada en lágrimas, desesperación e ira<

Oficial, tenga piedad. Sepa comprender que en mis actos no hubo intención de maldad. >el oficial procede a insertar su macana en el hueco de mi ojo derecho, insertando el mismo hacia adentro del cráneo hasta que toca el cerebro. En ese momento me doy cuenta que tengo sed<

Las pendejadas de la vida de los GARQ son concomitantes con la buena vibra.
Por eso, cada vez que ves a alguien bien hijo de puta le sonreís y le agradecés por existir.
Casi que te está haciendo un favor.
Te está mostrando y enseñando cómo no tenés que vivir la vida.

Cántico primogénito de la Iglesia Universal del POL de Tumiaucá. - 2014 9 25

¡Prendan esas velas!
Oremos...

Tucá-tumcá

Prendan esas velas y oremos, hermanas y hermanos. Seres despiadados e irreverentes. Hoy nos encontramos en esta morada para celebrar el día del POL. Como ustedes sabrán, el POL nació gracias a que ustedes sacrificaron sus deseos y aspiraciones. Nació gracias a que dejaron de aspirar. 

Tucá-tumcá

El POL nació por ustedes. Son ustedes quienes han creado esta entidad divina y le han dado forma y contenido. Y también estátus socioeconómico. Pero necesitamos más. Necesitamos más de ustedes. Sus aficionadas y aficionados. Necesitamos más aportes. Pero, sobretodo, necesitamos más energía. Y la energía se transmite por la mirada. Y el bolsillo.

Tucá-tumcá

Neciesitiamos miás. Miás dinerio. Quieriemios miás de siú dinierio. Nieciesitiamios, miás. Miás. Miás. Miau. Miau

...

Miau.

Tucá-tumcá

Muchas veces sucede un equívoco en la inter-relación del mundo de los felinos domésticos y las personas. Estas confunden la actitud de mordisqueo y pataleo de los felinos como signo de agresividad y ofensa, cuando en realidad los felinos se comportan de esta manera como demostración de predisposición al juego y signo de camaradería. Es por esto que la Editorial recomienda a sus apreciados lectores y oradores entrenarse en materia de comportamiento miau-miau. Niunca se siabe.

Cómo comer un vacío. - 2014 9 25

Escribir con la panza recién llena es raro.
Es casi como que no tengo hambre y algo de eso está relacionado con el hecho de sentir ganas o no de escribir.
Creo que un poco es el sueño, la modorra. Y también hay algo un poquito "más".
Creo que tiene que ver, en sí, con la concepción del vacío.
Con cómo actúa el vacío en el proceso de escribir.
Con cómo es el vacío.
Con cómo como un vacío.
El vacío tiene algo que es la apertura a la llenitud. Ahí donde hay nada, puede caber algo. Lo que sea, algo ínfimo, una pequeñez o algo que ocupe todo el espacio.
El vacío, en ese sentido, ayuda a incorporar la idea de contenido.
El vacío, de esa manera, crea contenido.
Un contenido que viene desatado, que no tiene significación (o cuya significación reside en el silencio de la mirada).
El vacío es una especie de mirada al horizonte.

Sale volando.

Los atajos. - 2014 9 24

Mirá, si lo hacés así es como si estuvieras haciendo "así y asá" al mismo tiempo. ¡Te ahorrás tiempo!

Te ahorrás tiempo.

¿Te ahorrás tiempo?

¿Qué sucede en un atajo? Examinémoslo. Tenés 'x' objetivo. Pensás posibilidades. Algunas de esas posibilidades se solapan, factibles de ser superpuestas bajo un mismo orden espacio-temporal.

Puedo hacer esto mientras hago esto otro.

¿Qué pasa con el ego cuando el yo se fragmenta?

A mí no me interesa analizar, por lo menos no acá. No, lo que digo es pensar.
Pensar qué pasa con un atajo.
¿De qué me estoy atajando?

¿Qué es atajar?

Subí, subí, vos dale, dale.

Atajar es atajar algo.


Dale, vos subí.

Atajar es captar algo de lo Real de manera práctica, porque tiene que ver con el empleo de nuestra sensorialidad.


Más arriba, ¡más arriba!

Atajar es algo así como una percepción sincronizada en el cuerpo. Como caminar pero de otro modo. Atajar una pelota no es atajar una pelota. Es poner el Cuerpo al servicio de la sincronicidad del espacio.


Eso viene desde allá, yo estoy acá, al lado de esto. 

Atajar es una especie de deíctico. Un atajo es una forma de solventar la economía de las acciones fisiológicas humanas en el Mundo mundano de las cosas que necesitan ser perpetuadas.


Allá, allá, más arriba, ¡eso!

Atajar no es prender una fogata para señalizar un incendio.


FUEGO


Poca-ropersonas. - 2014 9 23

Sacate los pantalones.

No, mentira. Sacate los "ate" y te queda "sac". Agarralo y cambiale la "s" por una "z". Ahora hacé de cuenta que la "c" es una "p".

Zapate los zapatos.
Sacátelos.
Zarpátelos.

Sacate los zapatos y las medias, también. 
Dejá tus pies en la nada misma, no jodas, vas a ver que está bueno. Sí, te vas a ensuciar. ¿Y? ¿Acaso el aire de la ciudad está limpio? Y mirá, no me dejes empezar. Porque el aire te lo metés bien en el fondo de los pulmones. Y con los pies es mucho más fácil. Volvés, te los lavás y listo el pollo.

Si te cabe hacerlo como un cabeza, usá un balde o el bidet.
Y si te cabe hacerlo cual persona señoral usá la bañera o el toilette.

Sacate los ates.
Zapate los zapatos y caminá. Sentí cómo la mugre se impregna en tu piel. No importa, que no te importe. Después la limpiás. No te hagas drama, dejá las obsesiones de lado. Es principalmente tierra y pelo, nada del otro mundo. Nada con lo que no te hayas ensuciado antes. Nada con lo que no te vayas a ensuciar después.

Sacate los pies.

Si fuera por mí, viviría en bolas.

Mlástico. - 2014 9 23

Hay algo en los elementos que usamos para vivir que tiene cierta correlación con cómo vivimos.
Tomemos una persona llena de plástico, por ejemplo.
¿Qué está haciendo de su vida?
¿Qué desea una persona llena de plástico?

Una posibilidad es que esté sancionando su existencia. Condenándose a tratar de no plantearse el problema del paso del tiempo en los seres vivos. Quizás le gusta particularmente ese pendejito de veintidós que la mira tanto y le hace sentir cosas tan superficiales.

El plástico te inunda la existencia de una forma que es exacta: te plastifica. Te congela en el tiempo. Te llenás de plástico y -aún siendo este suave, moldeable, flexible, mordible- te congelás en el tiempo.

Es decirle a la Muerte que no querés. Que no te animás.
No querés aceptar que te vas a morir y te llenás la boca de gilada sin siquiera haber empezado a formular una palabra.

¿Cómo son las palabras de las personas cuyas bocas están llenas de plástico?
Primero y ante todo, hablar con una boca llena de plástico debe ser una experiencia rara. Insípida. El plástico tiene olor y gusto, pero es ese gusto prefabricado, soso, falto de carácter. Justamente es una experiencia que sucede más fenómenicamente por un canal visual, más que olfato-gustativo. 

Mirame. Mirá qué bien que estoy. Si viniera con tapa me podrías guardar con media docena de empandas adentro, en el freezer.

¿Qué es la madera, por otro lado?

La madera es, ante todo, una textura, un color, un olor particular. El gusto también.
La madera se lleva bien con todo. Con todos los otros elementos y, particularmente, con el tiempo. La madera envejece; muere, sí, pero en el proceso de llegar a su muerte se curte y eso le aporta belleza. Claro que, a una pata de palo, prefiero una pata-muslo. 
Y es el subproducto directo de algo que vemos acá afuera, allá afuera, que es el Mundo de la Naturaleza. Tiene solo un par de pasos intermediarios en su proceso productivo desde la materia prima a su presentación final. Y, justamente, una de las cosas que más se aprecia sobre el producto final es cuánto resembla todavía al carácter de su composición cuando era todavía árbol.

Entonces: plástico y madera. Dos elementos. Uno hecho por y para las personas. El otro un producto casual de la Naturaleza.

Madera y plástico.

Hoy, como tantas otras veces, me doy el lujo de escribir sin llegar a alguna parte.

Dios es Caos. - 2014 9 22

Arriba mío está el aire.
Arriba del aire están las nubes.
Arriba de las nubes está el cielo.
Arriba del cielo está la atmósfera.
Arriba de la atmósfera está la Tierra.
Arriba de la Tierra está el Mundo.
Arriba del Mundo está el Sol.
Arriba del Sol está el Universo.
Y arriba del Universo está Dios.
Pero Dios no es el Cosmos; no.
Dios es Caos.

Dios es Caos porque no hay Plan. Hay Caos. Quilombo. Sí. No. No sabemos. ¿Qué podemos saber? No sabemos. No sabemos qué pasa. Sabemos que hay algo y sabemos que no funciona. No funciona, no porque tenga fecha de vencimiento. No funciona porque no funciona, porque no está dispuesto de forma tal que se elabore de manera organizada. Aunque queramos pensar que es todo Armonía (que la existe). Aunque queramos pensar que es tomo Amor (que lo existe).

Dios es el Caos de la indiferencia. La indiferencia ante lo que está, la indiferencia a lo que sucedió a nivel fenoménico, ya sea astrofísico o terrenal.

Dios es la indiferencia de la Naturaleza al comprender que todas las especies que se extinguen simplemente "dejan de existir". Es la indiferencia y la aceptación del desarrollo de las cosas en el Mundo de las cosas mismas.

Dios es el Caos de la indiferencia en el Mundo de las cosas mismas. Y este caos no es ni bueno ni malo; ni positivo ni negativo per se. Es algo que dispone para que uno construya. 

Mirá, esto justo sucedió acá. Vemos este fenómeno y decimos que existe. ¿Qué hacemos a partir de ello?

Dios es así, con "d" mayúscula, porque tampoco es un pelotudo. Aunque haga pelotudeces. No podemos juzgarlo por ello. No porque nos cague a trompadas sino porque no podemos esperar algo de 'eso' que es Dios. No podemos, sería pretencioso, antropocéntrico, irrisorio, berreta.

No podemos esperar algo de Dios porque Dios es el Caos de la indiferencia en el Mundo de las cosas mismas.

Lo opuesto al Caos es el Cosmos. El Cosmos también existe y, si bien es el opuesto al Caos, no son tan opuestos como sí dos vertientes del mismo río. Y navegan juntas, en el mismo camino, entremezclados, a veces uno más de una forma que el otro. Pero viajan siempre juntos.

Bueno. Dios es también el Cosmos. Pero Dios es el Caos. 
El Caos del Mundo que hace que el Sol arda hacia su extinción.
El Caos del viento que sacude las nubes mientras el cielo observa sin mirar.
El Caos de vivir en este Mundo donde no se puede interferir con el Mundo de las cosas mismas. 
El Caos de este Mundo.

Solprimaverdesa. - 2014 9 21



¿Viste una esfera?
¿Un redondel con sentido de la tridimensionalidad?
¿Run Ledonen son Dentío la de mitridensiodadilá?
Yo conozco a un pibito bien redondo.
Súper redondo, casi que es un superhéroe.
Es un superhéroe. Un superhéroe de los cielos.

>piúm piúm piúm<

Alzá la vista y trazá una línea vertical, perpendicular a tu suelo, que surque la infinidad del aire y se deje algodonar por las nubes. Llegá hasta lo más alto que puedas y, cuando estés ahí, mirá hacia tus costados. 

¿Qué hay?

>piúm piúm piúm<

Cagate en los "ismos". Mirar a tu alrededor es, ante todo, entender que sos centro de algo. De la nada, de vos, de tu corazón, de tu tráquea. ¿Qué hay alrededor tuyo? 
¿Acaso no sos un pibito bien redondo?

>piúm piúm piúm<

Uy, acá viene. ¡Acá viene! Todos escabullidos. Eso, eso, escóndanse, ¡ahí viene! Sshhh... 
...
¡Solprimaverdesa!

Un Sol es una cosa como vos y como yo. Y como ella y él también. Y como ese de allá, también. Y con el perro con cara de placer infinito. Casi como una sociedad anónima.
En esta carrera cuesta arriba hay algo que ganamos todos. Y no es solo fuerza de tracción en el alma.
Vivir en clave de tierra es una forma de sentirnos un poquito más animales y un poquito menos hipócritas.
El pavimento, el asfalto, los edificios, nada de eso nos engaña. 
Queremos y estamos volviendo a adorar navegar los caminitos de las hormigas negras.

...

El verde, hoy, se vuelve infinito.

...

Comuníquese, notifíquese, difúndase y archívese.

Los botones. - 2014 9 20



Los botones son cosas que unen cosas.
Son cosas que están unidas a otras cosas con el fin de ser intermediarias de la unión entre dichas cosas y otras cosas.
Los botones abotonan. Se fijan qué onda y muchas veces se equivocan. Yerran. Les pinta unir una cosa con otra y quizás alguien decide que eso no iba ahí. Entonces erran. Pero es una forma de errar análoga a buscar, ahora, en este preciso momento, si "yerran y errar" son admisibles para la Real Academia Española. Es algo que puede estar en un lugar u otro y, de alguna manera, eso depende de una decisión que, a veces, es ajena al botón mismo.
Un botón es una cosa que no pregunta; abotona.
No pregunta, abotona. Y a veces nos parece, decidimos pensar que ese botón está abotonado en algún lugar que no va. Como hablar en un lugar o espacio que alguien decide no es propenso para hablar de tal o cual cosa. 

¡Botón! ¡Vos sos un botón!

miau. - 2014 9 19

Un borderline y un obsesivo entran a un bar.
- "..."
- "... No."

Seis minutos para estar loco. - 2014 9 18



No te quiero más.
No te quiero más, locura; no te quiero más.
Andate. Andate a ver qué onda con la vida.
No te quiero más.

Esto no es una poesía
Aunque rime para atrás
¡Ah! Me interrumpen la locura
No doy más.

Se me erizan estas canas.
Mis problemas ya no existen, todo sucumbe a un embudo milimétrico. Quiero que los coágulos que todavía restan sean cubiertos por pelaje. No quiero ver más agujeros.
No quiero ver más agujeros.

Mis ojos no existen y no están en alguna parte. Las neuronas me devuelven un caos... menos mal que hoy no tomé mate. 
No entiendo cómo se puede morir en el acto de mirar. 
Morir, mirar; morir, mirar; morar.

Una morada es una casa o un lugar espantoso.
Esta locura, hoy, es una montaña rusa sin control remoto. 

...

No fueron seis. Es obvio que no fueron seis.
>Mira el reloj<
Fueron seis.


Un masaje es un mensaje. - 2014 9 17


Esto es lo que es. Lo que no es está por venir.

Ahí voy (Sonrisas sin escalas). - 2014 9 17



Alguien por la calle va hablando solo. Va hablando solo y no va hablando solo.
¿A quién le hablan las personas que hablan solas no hablando solas?
Hablar es una locución ante todo interna. ¿Dónde reside el eco de la voz en nuestro interior? ¿Cómo recorre nuestro cuerpo? ¿Qué pasa con las personas a quienes no les gusta su voz? ¿Qué pasa con las que sí?

Alguien por la calle va hablando solo. Va hablando solo y no va hablando solo.
Quizás se despertó de buen humor. Quizás se despertó solo y no se despierta solo. Quizás nunca despierta solo, aunque siempre o a veces despierte solo. Quizás el amanecer es parte y compañero de su despertar. Despertar puede ser un amanecer compartido entre un alma y el Sol.  
Quizás me pongo los anteojos. Ya sé, me quedan grandes y no me importa. El Sol siempre es un buen compañero. No hace preguntas. No le interesa. Está, existe, irradia, comparte siempre, aún sabiendo que cada vez que comparte se pone más viejo. Comparte precisamente para envejecer, que no es otra cosa que vivir. Morir no es otra cosa que estar naciendo.

Morir no es otra cosa que estar naciendo. Una planta floral, estrepitosa, centrada en el medio de tu jardín. Una planta cuyo momento de floración llegó a la cúspide. Una flor es también una sonrisa. Una forma transitoria de la planta de contarnos que está feliz. Y está feliz porque culmina una etapa. Una forma de morir y volver a nacer. Un obsequio generado por quien le brinda la posibilidad de obsequiar. Una flor, que no es otra cosa que un estallido de textura, aroma y color en el Mundo de las sensaciones. 

¡Uy, mirá! ¡Una flor! ¡Pero mirá qué linda flor que estoy mirando! Se ve radiante ¡y apetitosa! ¿Podré procurarme los medios para llegar hacia ella? ¡Ah! ¡Pero claro, me olvidaba qué soy! Me olvidaba que mis alas corren más rápidas que el viento. Que soy un pequeño diablillo santo. Que me gusta el coliflor porque rima con flor y colibrí. Y eso me hace reír. Allá voy, a la flor.

Allá voy a la flor. A esa flor. Y me encuentro. Me encuentro algo antes. Algo inesperado, pego un tropezón. Alguien me mira serio, pienso que me va a asistir a levantarme y no. Me saca la lengua. El muy pícaro me saca la lengua. Es un nene sonriendo en el cuerpo de un viejito. Son dos; me miran. Sonríen porque encuentran belleza en transfigurar su niñez hacia el momento tan ridículo de pegar un tropezón. Tan ridículo y tan cómico. Los miro, sonrío porque nunca "se deja de ser" algo. Por más que le pongamos un título de "algo que ya fue". Algo que no es otra cosa que una coincidencia de existencias en esta cuadrícula misteriosa que es el Mundo ciudadano me devuelve la mirada y la dejo ir. Se va en bici. 

Se va en bici. ¿Y yo a dónde iba? A la flor. Y me tropiezo de vuelta. ¿¡A dónde iba!? ¡Uy, mirá qué linda esa flor! ¡Vamos a la flor! Ahí está mi flor. Voy abierto de brazos y corriendo hacia ella. Es mi flor aunque no me pertenezca. Es mi flor aunque sea una flor en la Tierra. Es una flor y es alguien querido, porque es alguien. 

¿Y yo a dónde iba? Se me nubla la conciencia brotada de hermosos recuerdos. Mi padre. Su sabiduría. Su mirada y esos momentos y silencios donde prefiere comprender a discutir. Y comprender no es necesariamente comprender. Es respetar, es dar espacio al silencio. 

¿A dónde iba? El Sol ya no está, se hizo de noche. Todo lo que veo es un redondel blanco y poroso entrometido en un mar de luces. ¿Se puede abrazar a la Luna? 

¿Se puede abrazar a la Luna?

...

¿Y si dejo de preguntarme cosas con palabras y me las pregunto con un abrazo? ¿Con una mirada? Voy a dejar de escribir. Voy a largar el teclado y voy a salir a abrazar con la mirada y sonreír. Estoy. Ya voy. Me calzo el traje de Spiderman y voy. Practico mi paso de paloma y voy. Ahí voy. Me río de mi risa y voy.

(Ahí voy(


Metete el falologocentrismo en el centrismo del culismo. - 2014 9 16

Me gusta mi voz y no me gusta el sexismo. 
Esta es una breve historia sobre cómo uno puede cambiar mientras el Mundo sigue igual.

¿Qué hay? - 2014 9 16

Los ropajes de este Mundo son interminables.
Veamos la ropa como una excusa para hacer de cuenta que el deseo es otra cosa.
Que tiene que ver con colores, texturas textiles, que tiene que ver con capas de cebolla y con jugar a adivinar qué hay debajo de la punta de un iceberg.

¿Qué hay?

La ropa es un augurio, es un juego ¡y está bien! Es un pequeño engaño o una forma de exhibicionismo, una zona de seguridad entre mi deseo y el deseo de los demás. Una zona de seguridad o una zona de despegue (o de aterrizaje -o de viaje-). 

Usar ropa puede ser un viaje de ida hacia no usar ropa.
Mi ropa me abraza y cuando me la pongo hay algo en el acto de sentir su recorrido a lo largo de la piel. Algo que sí, es placentero, y algo más, que es que me doy cuenta que estoy vivo y tengo Cuerpo.

La ropa es una forma de avisarnos algo más que el hecho de vivir en sociedad. Tiene que ver con algo más simple que es análogo a la forma en la cual el yo reviste nuestros deseos.

La ropa es una forma de sublimar nuestro deseo.

El Mundo se ducha. - 2014 9 14

(... y usa shampoo con perfumito rico que no irrita los ojos).

Cosas lindas de la vida (sonrisas sin escalas) - 2014 9 13

Invito a las y los lectores esporádicos de este blog a compartir, preferentemente en frases cortas (con posibilidad de descripción a posteriori), cosas de la vida que les produzcan automáticamente una sonrisa.
La idea es recopilar y seleccionar producción de esto para armar un escrito/audio.
Anímense, el arte siempre es interactivo y necesita la mirada del Otro.

Doy el primer pasito:
- que un nene o nena me saluden por la calle.

Tengo problemas técnicos para habilitar comentarios, pueden enviar su aporte a gonzaleandro@gmail.com
Con ese mismo mail uso Facebook, también me las pueden enviar por ahí.

El intento no se puede intentar. - 2014 9 12

Las cosas nadan a través del Universo de las cosas mismas.
Lo Real existe en tanto insignificabilidad.
La locura es una expresión de deseo.
Cada árbol baila distinto, todas sus hojas acompañan tal o cual canción.

La música del mundo ensordece y es imposible taparse los oídos.
Las manos no sirven porque amplifican la desgarradura del viento.
El pasto es una salvación posible a vivir en este mundo de asfalto.
El pasto está y no pide algo. Es la indiferencia de las fuerzas naturales a la estupidez de nuestra raza.

Ahí donde haya un huequito, en algún momento de la vida va a crecer pasto.

Las cosas no vienen porque las llamemos. Aunque las llamemos y vengan. Aunque sepamos que van a venir. Las cosas del mundo se comportan. Saben lo que hacen. Entienden de dónde vienen y hacia dónde van. Saben dónde están. Y eligen. Eligen venir. Eligen irse. 

Las cosas del mundo de las cosas se entrelazan con el Universo de las cosas mismas.

¿Qué es un intento?
Un intento es una cosa que no tiene destino.
En ese sentido y bajo dicha exactitud de significado, en este Mundo, dentro del Universo de las cosas mismas, entrelazado con el mundo de los Espíritus y el Lenguaje, bajo el parámetro social cultural actual, atravesado por los ejes político-económicos que atraviesan el gobierno y vida de las naciones se declara, bajo este decreto inconstitucional sancionado por mayoría en una sesión boicoteada por el pueblo, que el intento no se puede intentar.

Cuanto más loco, menos loco. - 2014 9 11

¡Mirá qué loco!
Me río un poco y me siento un poco menos loco.
No sé en qué se convierten las cosas que con las manos toco.
Hace un tiempo nos vino a visitar una legión de duendes y mateamos un poco.
Ahora no me pasa tan seguido ni con tanta intensidad pero, durante muchos años, me despertaba a la mañana y me brotaba moco.
Hubo un tiempo en donde me pintó intentar hacer algo de fotografía; salía a la calle a mirar qué veía; más tiempo después empecé sacarme fotos a mí mismo y en mi ego hice foco.
Yo ya sé que estoy un poquito de la cabeza, con la ironía que abrazo al moño que me chifla y en ese abrazo el mismo no hace otra cosa que chiflar más rápido; ya lo sé, ya lo sé, estoy medio del coco.
En mi historia con la música recorro distintas bandas que me encantan; Pink Floyd siempre me gustó, The Beatles también pero solo los discos más delirantes; además, si bien me gusta el mensaje, no puedo dejar de leer con una sonrisa las letras de Lennon (y nunca me cayó bien Yoko).
Tengo un tema con mi existencia vocacional en el mundo; hasta los veinte pensé que la existencia venía prefijada, hasta los veinticuatro pensé que la vocación era el start-up de una fábrica que se ponía en funcionamiento una vez por vida, hasta los veintisiete me di cuenta que los relojes nunca marcan la misma hora dos veces y hoy en día son muchas cosas a las cuales por necesidad me aboco.

Cuanto más mi Cuerpo expresa, más me doy cuenta que estoy (un poquito) de la cabeza. Que mis procesos cognitivos son indivisibles de mi imaginación. Que, para mí, hablarle a una persona es como cantar una canción. Esto mismo, mi locura, eso que creo espontáneamente en los lugares donde hay vacío. ¡Y qué rico un vacío con un buen adobo! Pensar en carne me hace sentir un lobo. No me juzguen con crueldad animal, no sean bobos. 
Cuanto más me expreso mi locura queda ahí, en el Mundo, atraviesa los canales de energía de mi ser para existir en la Nada, en la cosa insignificable; cuanto más me expreso más me vacío y me lleno. Cuanto más sale, más entra. Cuanta más energía doy, más energía recibo. Y cuanto más como... me pongo más gordito.

Mirar es decir la verdad. - 2014 9 10

¿Dónde reside el eco que genera una mirada?

¿Qué hacer cuando a uno lo miran?

Hace un poquito, tan solo un puñado de tiempo me surgió una idea que navega olas mansas cerca de la orilla; esa idea es que mirar es la mejor forma de decir la verdad.

Mirar es decir la verdad.

Vos podés hablar, hablar, hablar, hacer, hacer, hacer... todo lo que se te ocurra. Y podés creer, crear, creer todo lo que quieras.

Podés mentir, llorar, hacer de cuenta que, engañar, podés decir la verdad y podés no saber.

Y hay algo tan simple que complementa todo eso, que es el eco que genera la mirada. 
¿Es posible mirar de otra forma que no sea la manera en que mira uno? ¿Es posible disfrazar la mirada? Yo siento que no. O me pasa que no. O me pasó que nunca pude desatar una mirada de una visión. O creo que la mirada es algo transversal en la persona, independiente de cualquier "ismo". 

Mirar es decir la verdad. Y, también, es la mejor forma de sostener una intención. Esa intención siempre es verdadera.

Mirame a los ojos, mirá el brillo que me surge y sabé que te estoy diciendo la verdad. La verdad de mi. La verdad de mi-rada. La verdad de la mi-lanesa.

Diez minutos para bailar. - 2014 9 9

¿Qué es el movimiento?

Hay algo en la música que invita a acompañarla de manera íntegra. A hacerse uno con ella.
Hay algo de la experiencia musical que nos define como personas. La música que escuchamos y cómo la escuchamos, o qué hacemos mientras la escuchamos.

La música que nos acompaña en el día a día y en los momentos que elegimos. Esos momentos especiales, donde necesitamos plasmar 'eso' 'ahí', en ese lugar tan misterioso que es el silencio.

Música es hablarle al silencio.

Bailar es hablarle al espacio.

Música es incorporar algo al vacío, a la nada. Pero no es completarla; no. Primero, porque la música se vale del silencio para existir y no existe música sin silencio. Y segundo porque la música es una experiencia humana y las personas no podemos dominar la nada. Ni deberíamos intentarlo.

Bailar es hablarle al espacio con el cuerpo.
Es dibujar una línea que se dibuja a sí misma con las manos, con los pies, con la cintura, con la cabeza, con el abdómen, con las piernas, con la mirada.

Bailar es dibujar el espacio con el cuerpo, trazar un recorrido poético, existencial, desprovisto de historia y de tiempo. Es bailar ahí, acá, allá, en tal o cual momento.

El baile se provee del movimiento como nosotros nos proveemos de nuestro cuerpo y nuestro cuerpo se desdeña de nuestro ego en el baile. Nos desintegramos, dejamos la conciencia en segundo plano, existimos de manera anacrónica e inusitada. Espontáneos, con ademanes que van y vuelven pero sin libretos.

... Y el viento. El viento que siempre acompaña (y, en lo particular, siempre me acompaña).
El viento es algo de lo que creamos con el cuerpo y nuestros movimientos.

Bailar es hablarle al espacio con el cuerpo creando viento.

...

¡Ja! Usé los diez.

Son risas. - 2014 9 7

Empezar a escribir algo poniendo la fecha es dilapidar un poco el sentimiento atemporal de inspiración.

Y como también me es lindo desafiar mis conceptos, empiezo con los números para pensar que, de esa forma, no va a salir un carajo.

Sé que me estoy mintiendo porque siempre sale algo. Porque es imposible. Porque no tengo que esforzarme. Porque las cosas vienen a mí.

Yo no soy dueño de ellas. No me pertenecen. Son cosas que están en el mundo. En el Mundo. En el mundo de las Cosas. De las 'cosas' que designan universalmente cualquier cosa.

En el mundo de las cosas que designan universalmente cualquier cosa hay una cosa llamada sonrisa.

Es una cosa hermosa que me gusta regalarle a las personas. Me gusta regalársela y se las doy. Se las convido. Sonrío. No significa que esté feliz o alegre. Significa que estoy sonriendo.

Son riendo. Existen de manera cómica. Improvisada, espontánea, irreverente.

Son, riendo. 

Le sonrío a las viejitas que me miran con cara de "¿y este pájaro loco quién es?". Le sonrío a tu hija cuando se da vuelta para mirarme un ratito más, y eso no significa algo, solo significa sonreír.

Le sonrío a los viejitos que me recuerdan a mi abuelo materno. Le sonrío a los niños y las niñas, pero sobretodo a las niñas, porque amo a las mujeres. 

Ayer me volví de Parque Saavedra en el colectivo 71. Había una nena a upa de su padre. La forma en que lo miraba y le hablaba era la definición de amor paternal. Nos bajábamos en la misma parada y, esperando que llegara la misma, no me pude contener y le dije, con una sonrisa y una expresión de "no lo puedo creer": "Es... es hermosa. Tu hija es hermosa". No me contestó. No sé si se puso nervioso, a veces me da miedo querer a los niños de personas desconocidas porque siento que, habiendo tanta mierda en el mundo, los prejuicios existen y me pueden llegar a prejuzgar de querer hacer daño. Pero bueno, no me privo de quererlos con la mirada. 

No me interesa tener hijos. No porque fuera a ser buen o mal padre. Sé que sería un buen papá. No me interesa tener hijos porque hay mucha gente en este Mundo y, antes que crear una situación de niñez nueva, me parecería más sano y humano tratar de hacer algo para que la situación de niñez existente de alguien mejore un poquito. Sea un poquito más feliz, o un poquito menos infeliz, toque lo que toque. Quiero mi tiempo para los niños y las personas. Quiero mi tiempo para las sonrisas. 

Para las sonrisas.

Porque sonreír nunca es perder el tiempo.

Tres minutos en las nubes. - 2014 9 5

Algo lindo de caminar sobre una nube es no hacer pie.
Sabés que no estás haciendo pie. El suelo, la tierra, el piso, están muy lejos.
Sabés que no estás haciendo pie. Ni siquiera tenés necesidad de usar las nubes de pasamanos.
No necesitás hacer pie, porque nada hay hundiéndote.
El envión del Viento está hoy con vos y te levanta, y vos flotás en la sonrisa.
No tenés cosas, no tenés medias, no necesitás permisos ni disfraces.
Algo lindo de caminar sobre una nube es no hacer pie.

Diez minutos para contar hacia atrás. - 2014 9 4

Diez minutos para hacer nada.
Dilatar las pupilas puede ser un ejercicio de elongación de la vista.
Ahora entra un poquito más de luz. Ahora menos. Ahora entran haces difuminados por un halo rosa. 

Ahora sale luz.

¿Cómo puedo entender el efecto del paso del tiempo sobre las cosas? 
Hay algo, una fuerza natural llamada Viento, que no pregunta.
No pregunta para abrir ni cerrar puertas ni ventanas. Entra, no le interesa, se mete, entromete, se escabulle, cuchichea, se fija qué onda; sopla, bardea, da escalofríos, vuela peluquines.

Hace muchos años escribí algo sobre el número nueve. El nueve es, para mí, el número perfecto. Aún siendo mi número perfecto el tres. El nueve tiene algo, que es la belleza por la incompletud. La aceptación de la falta. Es querer, poder y conocer las propias limitaciones. Es la no idealización pero el premio por el esfuerzo. Es entender que el vacío es inabarcable. Que a las respuestas que formulamos para responder las preguntas que nos formulamos se las lleva el viento.

Ocho y medio. ¿Y si cortamos el ocho por la mitad? ¿Qué es un infinito que en realidad termina en alguna parte? ¿Cómo me explico la culminación del tiempo en un cerrar de un solo ojo?

Ocho y un cuarto. ¿Y si agarramos una letra 'o' y la cortamos por la mitad? ¿Qué pasa? ¿Se le cae algo a la 'o'? ¿Está rellena con algo? ¿Tiene dulce de leche? ¿Está espolvoreada con azúcar impalpable?

El ocho es un infinito. Es el infinito verticalizado. ¿Cómo sería tomar prestada una cantidad de lo Real y girarla noventa grados? Sobretodo teniendo en cuenta que lo Real desafía completamente las leyes de la física.

Siete es un pato. No sé. Es un pato. Dale, no jodan. Miren un número siete a la cara y fíjense si, ahí, en alguna parte, por algún lugar, no hay una especie de pato. La parte de arriba. Esa línea amesetada que surca recta el camino. Un pico. Un pico de loro. Un pico de pato. Un beso corto y aniñado.

Seis es el colectivo sesenta, pero ese exacto ramal que tarda mucho más que los demás y del cual no circulan tantas unidades. Es el bondi que puteás porque "siempre vienen los otros pero este gil no aparece". 

Cinco y medio. Cinco y medio es un sánguche de salame y queso. 

...

Mmmmmmm... salame y queso.

El cuatro también es un pato. Pero es un pato que o bien está cruzando una pata o bien tiene el pico bien definido. A lo mejor se tragó un pez. De esos peces que no miran al cielo.

Tres es mi número preferido. Tiene algo que es indescifrable. Cuando pensabas que eran dos... no; mirá, hay uno más. Tres es decir que siempre hay uno más. Que las dicotomías no existen. Que hay que hacer saltar el tablero. Que la locura puede estar aún más loca. Que siempre hay lugarcito para otra empanada, otra porción de pizza. Y si viene con fainá, mejor.

Dos es el final de una historia. ¿Por qué? Porque muchas historias terminan de a dos. Porque muchas historias de vida terminan de a dos. Porque muchas historias de vida que terminan de a dos terminan cuando una de las historias que forma la historia que termina de a dos, termina. De a dos. Dados. Tirar un dado y esperar que salga un pato.

Uno es Dios. Sí, no creo en Dios. Pero uno es el más allá. Lo imperdonable. El caparazón que protege a la tierra de las cosas que no le competen. La atmósfera. Con agujeros, quilombo, fuego y estrellas. Es el enigma de la vida, porque aparentemente todo empezó de Uno. 

...

Bueno.

...

Sí, ya sé.

...

Ahora están esperando que hable del cero.






Siempre es hoy. - 2014 9 4

"Poder decir 'adiós' es crecer."
Con tristeza, aún sabiendo que te ibas; con alegría, por lo que dejás.
Adiós.
Tu música es eterna.

El poder no existe. La energía sí. - 2014 9 3

Hoy no se fía.
Mañana sí.

Hoy no buscamos.
Mañana encontramos.

Hoy nos miramos.
Mañana vemos.

Hoy caminamos.
Mañana volamos.

Ayer no existe.
Mañana tampoco.