Nada. - 2014 3 17

Los momentos en donde el vacío me acaricia me dislocan.
La Nada la comprendo, o creo que la asumo, o creo que está, o es el aire.
Los núcleos significativos de mi vida me mantienen en un equilibrio que se desarrolla. Son pocos, o no son muchos. Cada uno con su particularidad. 
En este momento se está resquebrajando un núcleo que viene agrietándose hace rato. Y me angustio y entro en un vacío que incomoda. Creo entender las grietas, estuve desde el momento en donde surgieron los impactos, y ahora este está muriendo. El núcleo físico y la sensación de unidad. Y se dejaba entrever, pero me angustia. Implica resignar mi deseo de mantener la unión, la idea de grupalidad, la idea de lazo, vínculo grupal, para pasar a contemplar las singularidades per se. Entiendo que hay ciertos límites para la locura y eso lo hace aún más complejo. El núcleo se invierte sobre sí mismo y se erosiona, quedamos en un mismo tablero pero cada pieza pasa a contemplar su propia posición y alcance. Y no hay algo del otro lado del tablero. O, mejor dicho, hay Nada.