Hoy en La Redonda me sentineleó el rancho una banda de guachinians old school fans del Poxirán.
Hace mucho no veía pibes tan jóvenes tan drogados. Fue una mierda. Ni hablar de tirar sermón anti-droga. Lo único que consideré pro-vida fue instar a uno de los pibes a que se ponga a tocar los tambores, porque le ponía onda y tenía ritmo. "Ponete a tocar vos, chabón, que tocás bien." Calculo que ni me escuchó. Después se me acercó otro loquito que le cabía la murga y se me acercaron dos nenas "bien". Cuando se va el loquillo (que aparentaba vivir en la calle) me dice una de las nenas: "Ese chico... -gesto de desaprobación-, ¡ese chico es pobre! Tiene la ropa rota, no tiene zapatillas, debe ser pobre." Mi cara de absoluta resignación a qué decir sin decirle que es una pendeja forra por fijarse en eso en vez de que el pibe la estaba pasando genial.