Los espejos los llevo alimonados - 2010 4 2

Aquellos espejos que me devuelven mi "algo" a la -1, son como representaciones que brotan y se cocinan con rodajas de limón adhosadas a mi espalda. Y así sean espejos que reflecten oscuridad y nada o den forma cóncava a esas rodajas convirtiéndolas en sombrillas posando en una arena lisa y color beige, siguen siendo mis espejos. Esos, sesos, espejos, espesos; sesos espesos. Sesos cien pesos, alimonados, seis pesos.
Se me siente alimonado, justamente, en determinados momentos de diálogo interior en donde la identifico a ella, que soy yo y mi recuerdo y proyección de ella; le hablo y ella me contesta. Y aunque la tenga a mis espaldas y solo pueda ver sus pies, reconstruyo su mirada detrás de esos anteojos, su sonrisa cuando llego a algún lugar de mí que despierta mis mejores ganas de reírme de mí mismo.
Los limones me gustan, son simpáticos y brindan un nivel de acidez que rima con lucidez; eso es, hacen que cualquiera se ponga a remar en dirección de la luz de algún faro lejano, distante pero firme.
"Li", recuerdo, es una medida de distancia china.
Y bueno... "Mon", a lo primero que me recuerda es a Thelonious Monk.