Al encuentro - Talampaya, La Rioja - 2010 3


Mientras subo la foto se me da por escribir algo, esperando.
Esperando al encuentro con la foto, con aquel momento de vista hacia el horizonte.
El horizonte, ahí, es una metáfora de algo; del tiempo, de un proyecto, de un devenir; de otro horizonte.
Me parece que todo horizonte es un abrazo al mundo, aunque no cualquier abrazo; por lo menos con los ojos; vislumbrar, fijar la vista allá a lo lejos, surcar con osadía la distancia geográfica que se elonga entre el límite de nuestra mirada y la punta de nuestra nariz. Es un ida y vuelta de nuestra distancia hacia lo infinito que está ahí, en cada momento un poco más lejos, cada vez que nos acercamos.
Abrazo al mundo, una forma de decir con el mirar que estamos viendo, observando; abrazo al mundo, con los ojos, que lo deja intacto pero surcado. Tal como se ve en la foto, sin rastros de pisoteadas en el suelo pedregoso; transitado, mas con cierto sobrevuelo, cierta confianza en el diámetro que pueden alcanzar nuestras pupilas.