mAYÚSCULA - 2010 1 19

Recién, mientras esperaba el colectivo, tuve un momento de esclarecimiento.
Esclarezco ante todo el debido aporte del cd "Moon Safari" de Air.

En algún punto, el esclarecimiento fue simplemente un poco de luz. Digamos, no fueron sabias palabras ni algo (diferente de "nada") que pueda transmitir en Lenguaje; no por eso más simple... ni más complejo.
Supongo que si tuviera que ponerle algo que me lo trajera a lo Simbólico, algo que pudiese objetivar mínimamente la experiencia en signos y símbolos, seguro elegiría figuraciones que se diesen abrazos con la Naturaleza.

Y si le pongo "N", así, en mayúscula, no quiero reducir, no; más bien, es una "N" que me remonta a aquella "N" de "Me reconozco en este terreno": fluir con las fuerzas y las acciones que van más allá del control de la especie, siendo uno de la especie.

A medida que pasa el tiempo, el pasto de mi jardín toma más y más té de clorofila. El aloe vera ya se dedica a hacer lo que quiere. Es como aquellos artistas, filósofos, historiadores que llegaron a un punto tan cúlmine de su expresividad que prácticamente todo lo que hacen es arte y ya no necesitan mediar entre el cuerpo y las letras. Creo que en cinco años el cantero -predilecto por el Sol- de mi jardín va a tener un capítulo entero dedicado al aloe vera. Por ¿Dios?, qué planta más fiel y benefactora. También así la menta, presencia que debe parecer un bosque maldito para las hormigas.

Hace unos cuantos meses armé un compost en mi jardín. Le mando un guiño especial a Tali, cuya energía actuó como "Moon Safari" hace un rato. Un compost consiste básicamente en tirar residuos "verdes" en un tacho mezclado con tierra y lombrices, para que las lombrices coman el residuo y produzcan tierra fértil. Me gusta esto de presenciar cómo uno puede producir algo, disponerlo de forma tal que la Naturaleza haga lo suyo. Las lombrices me deben estar amando; tienen cáscaras de fruta, residuos de verdura, pan enmohecido, hojas, algún que otro caracol que ya no "es". Lo admito: una vez hasta le puse mierda de Teo. No sé si hice bien, pero para ser sincero, parece que los bichos se la lastraron porque no quedaron rastros de ella. Al final no puse mi pelo, no se lo pedí al peluquero y tampoco le pregunté. También podría llegar a ser una experiencia que podría derivarse en escenificaciones bastante bizarras: yo, cebándome, poniendo primero mi pelo... luego las uñas... y así, hasta que algún día enloquecería y pensaría que podría darle algo más genuino a la Tierra... ah, ehm... no, cierto que el compost no se beneficia de la proteína animal.

Mientras esperaba el colectivo, también vi un libro totalmente mojado y sucio en el medio de la avenida Monroe. Me hizo preguntar en parte, quién lo habrá estado leyendo: ¿habrá sido alguna nube?