Análisis de publicidad de ketchup Hellman's - 2006 11 10

Hace unos años (bueno, en el 2006) salió una publicidad de Hellman's que posteo a continuación. Viéndola un par de veces empezé a observar determinadas curiosidades que me llevaron a hacer un análisis de la publicidad bajo un marco teórico psicoanalítico freudiano. Les comparto mi análisis, me animé a publicarlo por la actitud crítica y analítica que me surge ver numerosas publicidades de hoy en día, que sugieren subliminalmente determinadas concepciones y significados acerca de "ser hombre" y "ser mujer". Acá está la publicidad:




Y este es mi análisis, escrito a fines del 2006:

Publicidad de Ketchup Hellman’s

La publicidad transcurre más o menos de este modo:

Hay un pibe en la cocina preparándose un pancho, sube al cuarto, le pone ketchup a su pancho y en ese mismo momento, por presión, el ketchup sale disparado hacia un póster que tiene en su cuarto. ¡Oh sorpresa! El póster es de una mina que está bárbara. La publicidad así adquiere su aparente sentido humorístico: el pibe se pone a lamer el ketchup del póster (es decir, “sobre” el cuerpo de la mina), y el efecto cómico llega cuando entra el padre al cuarto y lo ve, más que con las manos en la masa… con la lengua en el póster.

Esa es una primer lectura, seguramente la lectura que nos propone la publicidad. Involucra el tema base de todas las publicidades del momento, especialmente estas recientes de Hellman’s. Sí, obvio, era lo que estábamos pensando: sexo.

Pero también hay una segunda lectura implícita en esta publicidad, y consiste en esto:

Cuando el pibe sube a su cuarto con el pancho, si prestan MUCHA atención al posicionamiento de los objetos en la escena, van a notar una extraña combinación del pancho con el póster de la mina.

El pibe entra a su cuarto con el pancho en la mano, y hace un giro (creo que para sentarse en su silla) en donde el pancho queda extrañamente superpuesto al pubis de la mina del póster. Es menos de un segundo, pero como voy a pensar más abajo, es no menos que un segundo inconciente, ya que la trama de esta segunda lectura no termina ahí.

Observen bien la publicidad, VAN a terminar viendo que el pibe pone el pancho a la altura del pubis de la mina, sobre la bikini. Lo posiciona acorde como para que cualquiera de nosotros, limados pensantes, piense: “El pancho es la pija de la mina”.

Ahora… pensar eso no sale de una, obviamente. Pero si traemos ciertos términos psicoanalíticos para el caso, me parece que la relación va a estar más explicita:

- Madre arcaica (fálica)

- Bisexualidad / homosexualidad

- Negación de la castración en la mujer / transexualidad à castración (sangre)

Esta ultima oposición (negación de la castración / castración) la pensé luego a partir de esto: ¿no les parece extraño que el pibe derrame ketchup “en” la mina”? ¿Es decir, que el ketchup quede derramado en la mina? ¿Qué relación puede haber entre el ketchup (rojo) y lo castrado (que debidamente habrá dejado rastros “rojos”)?

Sí, estoy aludiendo que el ketchup es la sangre de la mujer castrada. Pero todavía hay mas: ¡el pibe LAME el ketchup! Quizás es solo una analogía sangre – semen: aquello que es expulsado con dolor, también es expulsado por placer (relacionado con la eyaculación, pero más primitivamente con el abandono de la posición de “castrada” por parte de la mujer, para poder gozar de la vagina como órgano sexual privilegiado)

Pero anteriormente el pibe, simbólicamente diríamos, ¡dotó a esa mujer de un pene! (el pancho). Entonces, ¿Qué se juega en estas 2 escenas?

Yo creo que definitivamente hay cierta fantasía, no se si de homosexualidad, de transexualidad o de voracidad oral (el pibe quiere comer –incorporar oralmente- ese falo de la mujer). No se si de resistencia a la madre fálica.

Pero a partir de esta segunda lectura la primera ya está totalmente desterrada.

El efecto cómico queda relegado a un fondo en donde la escena principal es sombría, llena de términos de los cuales desconocemos (pero conocemos) su relación: mujer castrada, negación de la castración, semen, sangre, fase oral (caníbal), pensamiento falo-centrista.

Este último término quizás no esta tan explicito pero gira en torno a lo que más salta a los ojos en la publicidad: que la publicidad gira en torno a la salchicha (vale reírse). Pero sí, la publicidad gira en torno al pene, relacionado con la mujer. O sea que hay cierta negación de la posición femenina, determinándola solo como un resto de la posición masculina que fue abandonada con cierta “ruptura” (castración). Y esta negación, cuando no, ¿de quién podía venir? De nosotros, que estamos tan felices con nuestro falo. Me refiero a una negación del hombre de una aparente castración de la mujer, en contraposición a una aceptación de las diferencias en base a los pares antitéticos complementarios ( masculino – femenino), en base a las diferencias genitales (pene – vagina).

Miren la publicidad, y noten ese medio segundo en donde la mujer tiene pene. Eso no lo van a poder negar. El resto es interpretación mía a partir de segundos complementarios. Noten cómo difiere la interpretación de la escena en donde el pibe lame el ketchup: en una primer lectura, es una cuestión cómica, sexual sin tapujos. En una segunda lectura involucra todo un sistema de pensamiento que podría ser llamado “machista”, con residuos homosexuales del psiquismo masculino.